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El más reciente problema por la filtración de radiación, derivada de la planta atómica japonesa dañada, se acaba de presentar al admitir el segundo mayor minorista de dicho país que “vendió carne de ganado que fue alimentado con productos contaminados con radiación nuclear”.
Pese a la garantía de funcionarios, destacando que los niveles de radiación no exponen a peligros, la ansiedad en la población crece por casos detectados de vegetales, té, leche, productos del mar y agua bajo contaminación.
La radiación sigue filtrándose desde la planta Fuhushima transcurridos ya cuatro meses del terremoto y tsunami del 11 de marzo.
El minorista Aeon Co dijo que expendió la carne contaminada en una tienda de Tokio y en más de una decena de locales en los alrededores de la ciudad.
Aeon compite con el grupo minorista más grande de Japón Seven & I Holdings. En un comunicado de prensa resaltó que el ganado de la prefectura de Fukushima había recibido”alimento animal preparado con un arroz que superó los límites fijados por el Gobierno para los niveles de cesio radiactivo”.
Aeon se comprometió a revisar los cargamentos de carne derivados de todas las zonas que habrían recibido el alimento contaminado, al tiempo que aclaró que vendió 319 kilogramos de carne desde el 27 de abril al 20 de junio en una tienda en Tokio y otros locales en Kanagawa y Chiba, más puestos en Shizuoka e Ishikawa, ambos en el centro de Japón.
Se verificó una cantidad de cesio de tres a seis veces superior a los criterios de seguridad gubernamentales. Un funcionario del Ministerio de Agricultura especificó, sin embargo, que comer pocas veces esta carne no es un riesgo sanitario.
Además, cargamentos de vegetales fueron detenidos por sus altos niveles de radiación. El cesio se halló, igualmente, en pequeños peces “ounago" en aguas cerca de Fukushima, lo que incrementa las preocupaciones porque el sushi y el sashimi son consumidos por la mayoría de la población.
La persona puede experimentar daño celular, acompañado de náuseas, vómitos, diarreas y hemorragias, pudiendo perder el conocimiento, entrar en coma o morir. Todo depende de la resistencia de cada individuo y de la concentración de este metal alcalino en los alimentos.
Por otra parte, Ecuador experimentó una intoxicación masiva por consumo de licor adulterado que ha provocado hasta el momento 23 muertos.
Los enfermos llegaron en masa a hospitales zonales, confirmó el Gobierno en cadena televisiva, mientras informó que la fuerza pública incautó 38 tanques de 55 galones de alcohol artesanal y 3.239 litros de licor.
La emergencia sanitaria sucedió luego de que ciudadanos bebieron aguardiente mezclado con alcohol industrial, lo que ocasionó dolor de cabeza, vómito y pérdida de la visión, explicó el Ministro de Salud, David Chiriboga, quien pidió a la población encarecidamente que no beba este tipo de licor.
La mortal bebida se habría comercializado en cinco provincias y los casos de intoxicación se propagaron a las provincias andinas de la nación.
El consumo de alcohol en Ecuador es muy alto, sobre todo en las zonas rurales por parte de la población indígena y campesina.
Otras fuentes: Cesio, Joaquín Recio Miñarro, Químicaweb.