informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Se experimentó con éxito que el uso de dos drogas disminuye los tumores de pulmón, melanoma y riñón. Ellas ubican y atacan las células cancerosas a la vez que recuperan la capacidad del sistema inmunológico.
Este resultado alentador se obtuvo en principio en 500 pacientes, pero se espera ratificar los logros con más ensayos.
El hallazgo corresponde al Centro para el Cáncer Johns Hopkins Kimmel (Estados Unidos) que contó con la colaboración de otros institutos médicos. Trabajaron con los enfermos durante dos años consecutivos.
Cómo se efectúa el tratamiento
El objetivo de ambas drogas no es matar las células cancerosas sino bloquearles el avance de modo de imposibilitar que el sistema inmune se lesione cada vez más, explicó la oncóloga Suzanne Topalian.
La experiencia se basó en los siguientes conocimientos: la proteína acreditada como muerte programada-1 (PD-1), por sus siglas en inglés) se ubica sobre la superficie de las células inmunes (PD-L1).
Entonces, al unirse la proteína a estas últimas células ( no de orden canceroso), las acaba protegiendo del avance de tumores y ellas consiguen evitar los alcances de un sistema inmune dañado.
Las drogas y un fin positivo
Los especialistas pusieron en práctica dos drogas: BMS-936558 que bloqueó a la PD-1y la BMS-936559 que cumplió la misma tarea con PD-L1.
Las suministraron por separado en estudios independientes, de tal manera que los pacientes voluntarios recibieron uno u otro fármaco en un periodo de dos años.
La droga que actuó sobre PD-1, aplicada a 296 personas con cáncer, aportó una reducción significativa del tamaño de los tumores en el 18% de los que padecían cáncer pulmonar, en el 28% de los casos de melanoma y el 27% de los individuos con cáncer de riñón.
La terapia orientada a la proteína PD-L1 logró un importante triunfo. De 207 enfermos tratados, experimentaron mejorías importantes el 10% de quienes sufrían cáncer pulmonar, el 17% con melanoma y el 12% con cáncer de riñón.
Las consecuencias positivas de las dos drogas contribuyeron a entender que la que la vía PD-L1/PD-1 es un fin “transcendental” al que deben dirigirse las terapias anticancerígenas, destacó Topalian.
Efectos secundarios
Se detectaron algunas toxicidades secundarias. La droga orientada a la proteína PD-1 produjo efectos secundarios serios solamente en el 14% de los voluntarios, en su mayoría en relación al sistema inmune, causándoles inflamación del colon y problemas tiroideos; tres fallecieron por neumonía.
La terapia destinada al PD-L1 intoxicó de forma relevante al 9% aunque ninguno murió.