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Así como algunos médicos aplican de inmediato –y sin completar los estudios correspondientes- yodo radiactivo a los pacientes con cáncer de tiroides, otros demoran demasiado en poner en práctica este tratamiento.
El fármaco es efectivo contra tumores avanzados, pero se ignora aún si es útil en todos los casos, advirtió una investigación estadounidense.
Se han verificado sus desventajas: la terapia quita energía a los enfermos y los predispone al nacimiento de nuevos tumores. Además, es un tratamiento muy costoso que no siempre asegura los resultados esperados.
Muchas personas con tumores de bajo riesgo reciben yodo, cuando en general reúnen las posibilidades de un buen pronóstico sin necesidad de su administración.
Estos conceptos los emitió el doctor David J Sher, experto en cáncer del centro médico de la Rush University en Chicago, quien no participó del nuevo estudio al respecto.
El Journal of the American Medical Association da cuenta de la preocupación de la doctora Megan Haymart, de la University of Michigan en Ann Arbor, Estados Unidos, coautora del trabajo investigativo, quien afirmó que en forma lenta aunque sostenida cada año se extiende más este tipo de cáncer. Citó como ejemplo a su propio país donde se dan 40.000 casos nuevos anualmente.
Los cánceres muy pequeños de tiroides son tratados en exceso, añadió Sher.
La reciente investigación analizó los datos estadounidenses sobre cáncer en todo su territorio, donde se registraron casi 190.000 individuos a los que se les extrajo la tiroides por esta enfermedad.
El suministro de yodo radiactivo se amplió del 40 al 56 por ciento entre los años 1990-2008. En los hospitales varió ampliamente su uso.
Más de un tercio de gente con tumores de poco peligro fue tratada con yodo radiactivo, en comparación con tres cuartos que adolecía de tumores de alto riesgo.
Según la nueva investigación el yodo radiactivo no se precisa en situaciones de escaso riesgo, aunque –desconociéndose los beneficios reales- los especialistas consideran que debe primar el criterio medico de acuerdo a las características de cada individuo.
Hyamart argumentó: “no se pudo explicar por qué los médicos recurren a la radioterapia sin evidencias clínicas convincentes”. En consecuencia, aconsejó profundizar las evaluaciones para determinar “qué pacientes se verán beneficiados”.
En tanto, Sher concluyó que hay gente tratada en exceso y otra subtratada y apuntó que los médicos deben ser cautelosos y analizar profundamente a cada paciente antes de fijar la terapia.