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Durante los nueve meses de embarazo, el cuerpo experimenta modificaciones notables. La mayoría de los médicos coinciden en que el ejercicio físico es conveniente para la salud de la mamá y del bebé en gestación.
Se recomiendan actividades suaves, como la natación, adaptando las prácticas al estado de la mujer y con control médico.
La natación es una excelente opción de ejercicio físico para la embarazada por numerosos factores. Uno de ellos es la disminución del peso dentro del agua. De esta manera, la mujer se mantiene activa, realiza trabajo aeróbico para evitar el aumento de peso superior a lo aconsejado, y ejercita prácticamente todos sus músculos, pero sin exponerse a un gran esfuerzo.
La presión hidrostática y la resistencia hidroninámica explican por qué el agua es el medio ideal para la embarazada, brindándole libertad de movimientos, de modo que puede tomar posturas y efectuar movimientos que, en tierra firme, le resultarían cada vez más dificultosos a medida que avanza el embarazo.
Este efecto de “liviandad” del agua, al vencer un poco la fuerza de gravedad, es útil para fortalecer los músculos y ejercitar las articulaciones, previniendo lesiones que podrían producirse fuera del agua.
El efecto sedante del agua y la contención que aporta al sostener parte del peso corporal, es una herramienta útil para corregir vicios en la posición de la columna, que suelen asumir muchas embarazadas o madres en la lactancia.
La resistencia hidrodinámica facilita ejercicios que tonifican los músculos, al tiempo que activa la circulación sanguínea; además, el masaje del agua en las extremidades reduce las posibilidades de várices, hinchazón de tobillos y calambres musculares.
El sistema respiratorio también se favorece con la natación. En el agua se trabaja con mayor intensidad cardiorrespiratoria, ya que este deporte integra el grupo de los ejercicios aeróbicos. La presión del agua estimula un mayor trabajo del diafragma y otros músculos vinculados a la respiración.
En corto plazo, las mujeres logran una respiración más profunda y eficaz, útil para el parto; ayuda a una mejor oxigenación en los lapsos entre contracciones.
Fuente: Flavio Sziriber, profesora de natación para embarazadas, de Halitus Instituto Médico argentino.