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AVANZAN DOS NUEVOS TRATAMIENTOS PARA LA DIABETES
Dos investigaciones independientes están realizando avances muy prometedores en el rubro de la diabetes, un mal que según la Organización Mundial de la Salud afectará a más de 366 millones de personas en 2030.
Un equipo de España comenzará a probar en animales unas nanopartículas de insulina para ingerir por la boca. Por otro lado, un grupo de investigadores israelíes descubrió un mecanismo genético de la producción de insulina que podría abrir camino a nuevos tratamientos.
La diabetes es una patología crónica que surge cuando el páncreas no produce la cantidad necesaria de insulina o el cuerpo no reacciona a ella de la manera adecuada. La diabetes tipo 1 se desencadena en la infancia o adolescencia yen muchos casos requiere un tratamiento diario con insulina. La tipo 2, que suele aparecer en la adultez, abarca el 90% de los casos, asociándose con la obesidad y a un tipo de vida sedentario.
Remedio oral con partículas de insulina
Los investigadores de la Universidad de Sevilla usaron las técnicas más modernas de nanotecnología para
desarrollar partículas de insulina muy pequeñas (un nanómetro es una millonésima parte de un metro).
"Necesitamos que el tamaño de las partículas sea nanométrico porque les permite atravesar intactas la barrera del intestino y llegar al torrente sanguíneo", explicó Mercedes Fernández Arévalo, la principal autora del estudio.
En esta instancia se está probando su eficacia con ratones genéticamente modificados para padecer diabetes, pero esperan iniciar pronto las pruebas en seres humanos.
Se trata de un remedio oral, cuando actualmente muchas personas deben inyectarse la insulina a diario y de por vida.
Un gen para desactivar
El equipo de la Universidad Hebrea de Jerusalem analizó el rol del gen LKB1 en el páncreas. Aunque ya se conocía su existencia, aún no se había estudiado su rol en la producción de la insulina.
Utilizaron ratones para ver su reacción si se anulaba el efecto del gen en las células beta del páncreas, que son justamente las que se encargan de originar la insulina. Cuando indujeron esta situación, la generación de la insulina aumentó dramáticamente.
Los investigadores concluyeron que es posible diseñar terapias que actúen a nivel de este gen, dado que
desactivándolo se podría fomentar la producción de insulina en el páncreas.