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Aunque se reportan avances en la detección y tratamiento del mal de Alzheimer, los especialistas alertan que lo que más se necesita es un tratamiento que haga algo más que aliviar los síntomas, situación que hasta ahora no existe.
Durante un conferencia en Honolulu esta semana, los científicos dieron a conocer mejoras a la hora de detectar y predecir la enfermedad, además de la nueva evidencia de que suficiente deporte y vitamina D podrían reducir el peligro de sufrir la enfermedad.
Hay mejores escáneres cerebrales para identificar la enfermedad de Alzheimer. Asimismo, se localizaron genes que predisponen al riesgo y más pruebas de fluido espinal que diagnostican la afección.
Sin embargo, aún se carece de lo que realmente se necesita: un tratamiento que logre más que simplemente suavizar los síntomas.
"No tenemos nada que desacelere o frene el curso del mal ", dijo William Thies, el director científico de la Asociación de Alzheimer. "Estamos realmente en una pausa" respecto a nuevas medicinas.
Varios medicamentos prometedores no superaron las últimas etapas de evaluación, como recientemente ocurrió con Dimebon, de Pfizer Inc. Los resultados de otros no estarán listos hasta el año que viene.
Aún así, se evidencia cierto progreso contra el Mal de Alzheimer, una demencia que daña a más de 26 millones de personas en todo el mundo.
La prevención es uno de los avances a los que se refirió la conferencia. Quienes practican ejercicio moderado a intenso padecen la mitad de riesgo de incurrir en demencia que las personas menos activas, manifestaron expertos de la organización Framingham Heart Study. Investigaciones previas señalaron que el ejercicio ayuda.
"Eso parece ser tan bueno como cualquier otra cosa" para prevenir la demencia, afirmó el doctor Richard Mayeux, un neurólogo de la Universidad de Columbia y líder de la conferencia.
Otro estudio financiado por el gobierno estadounidense remarcó que la deficiencia de vitamina D puede aumentar las dificultades mentales hasta en cuatro categorías.
Eso no significa que tomar complementos vitamínicos no sea una buena idea, anunciaron los médicos. Un importante estudio está comprobando si eso es seguro y si contribuiría a evitar una serie de enfermedades.
Por otra parte, la reducción de un compuesto químico presente en el cerebro y denominado ácido quinurénico llega a mejorar las capacidades cognitivas, tanto de personas sanas como de pacientes con trastornos neurodegenerativos o psicóticos.
Científicos de la Universidad de Maryland, en los Estados Unidos, comprobaron que la disminución de los niveles de este ácido en el cerebro en ratones causó que rindieran significativamente más que roedores ratones en las pruebas de memoria y de orientación espacial.
Para los especialistas, este descubrimiento supone una esperanza para las personas con Alzheimer, Huntington o esquizofrenia.
A grandes rasgos, lo que los investigadores hicieron fue bajar el ácido quinurénico en el cerebro de ratones. Como consecuencia de ello, la cognición de los animales mejoró significativamente, aseguraron los científicos.
Robert Schwarcz, a cargo de la investigación, destacó que las intervenciones dirigidas específicamente a reducir el nivel de ácido quinurénico en el cerebro podrían constituir una prometedora estrategia para mejorar la cognición, tanto en pacientes sanos como en aquellos pacientes que adolecen de diversas enfermedades cerebrales, como el Alzheimer o la esquizofrenia.
El ácido quinurénico es una sustancia con propiedades biológicas únicas. Se produce cuando el cerebro metaboliza el aminoácido L-triptófano, implicado en el crecimiento y la producción hormonal, y en la síntesis de la serotonina.
También está relacionado con un subproducto del triptófano denominado ácido quinolínico. Schwarcz y sus colaboradores del Maryland Psychiatric Research Center examinaron a ratones que habían sido genéticamente modificados para que mostraran niveles de ácido quinurénico en el cerebro un 70% inferiores que otros.
Los modificados genéticamente rindieron significativamente más en varios tests que miden las funciones del hipocampo, un área del cerebro relacionada con la memoria y la orientación espacial (además de ser de las primeras regiones del cerebro en sufrir daños cuando se padece la enfermedad de Alzheimer).
Según la UM, en las pruebas realizadas los ratones con niveles más bajos de ácido quinurénico fueron claramente superiores a los otros en capacidad de exploración y reconocimiento de objetos, de memoria (de experiencias desagradables) y de orientación dentro de un laberinto.
Por otra lado, los roedores con cambios genéticos demostraron una plasticidad neuronal incrementada en el hipocampo, lo que supone una habilidad de convertir los estímulos eléctricos de las neuronas en recuerdos perdurables.
Ya se está trabajando en nuevos productos químicos que emulen a los que influyen específicamente en la producción de ácido quinurénico en el cerebro, con el fin de mejorar las capacidades cognitivas en humanos.
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