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Aquello que otras personas piensan sobre alguna situación puede afectar nuestro propio pensamiento.
Este denominador común de los seres humanos explica en parte por qué los críticos se convierten en seres influyentes, mientras que las opiniones de nuestros padres sobre las opciones que tomamos a lo largo de la vida nos siguen importando, aunque ya halla transcurrido mucho tiempo que nos fuimos de su lado.
Según estudios hechos en la Universidad de Indiana (Estados Unidos) las opiniones negativas son las que más influyen sobre los demás, no sólo en cuanto a pensar que algo en lugar de ser bueno es malo, sino que algo visto como malo rápidamente pasa a ser considerado como peor.
Las actitudes del consumidor hacia productos y servicios son influenciadas con frecuencia por las otras personas que tiene a su alrededor.
Las redes sociales como Myspace y Facebook sugieren que estas influencias continuarán siendo impulsoras en cuanto a las actitudes de los consumidores individuales, a medida que la sociedad se interconecta cada vez más, explicó Adán Duhachek, Shuoyang Zhang y Shanker Krishnan.
“Nuestra investigación intenta entender en qué condiciones la negatividad de unos ejerce más influencia sobre los demás.”, dijeron los investigadores.
El estudio de Indiana tuvo que ver con el consumo de productos. Lo que hicieron fue presentarle a una cantidad de voluntarios información sobre un producto nuevo. Después, se le permitió a cada uno de ellos que evaluaran el mismo en forma individual.
Como es lógico y normal, algunas de las opiniones fueron positivas, mientras que otras fueron negativas. Fue entonces cuando los investigadores le revelaron a los participantes si sus pares habían descripto al producto como bueno o malo.
Fue entonces cuando los expertos se toparon con que las opiniones que habían dado otras personas participantes en el estudio ejercían una fuerte influencia sobre las actitudes individuales, especialmente cuando esas opiniones eran negativas.
Además, aquellos voluntarios que habían dado en privado opiniones positivas hacia el producto resultaron ser las más susceptibles a la influencia de la opinión del grupo de los negativos.
Otro hallazgo fue que quienes veían todo mal eran más propensos a ver todo más negro, aún si se les pedía que se integraran a una discusión de grupo.
Cuando los consumidores esperan obrar recíprocamente con otros consumidores a través de estos foros, conocer las opiniones de esos otros consumidores puede reforzar e incluso polarizar sus opiniones, haciéndolas más negativas.