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Comienza con un nudillo inflamado, fiebre intermitente o una erupción inexplicable.
Es una inflamación de las articulaciones que se caracteriza, aparte de la hinchazón, por el calor y el dolor articular. Puede ser de carácter agudo y extenderse pocas semanas o meses para luego desparecer definitivamente, o bien crónico, durando meses o años. En contadas ocasiones puede prolongarse toda la vida.
La forma más frecuente de artritis juvenil es la artritis reumatoide juvenil o artritis crónica juvenil (ACJ). Es muy diferente de la artritis reumatoide adulta.
Se desconocen. Las investigaciones indican que se trata de una enfermedad autoinmunitaria, cuando los glóbulos blancos pierden la capacidad de detectar la diferencia entre las células y tejidos del propio cuerpo, por un lado, y los gérmenes invasores como las bacterias y los virus, por el otro.
El sistema inmunitario, que se supone debería proteger al organismo de esos invasores nocivos, libera unas sustancias químicas que atacan a los tejidos sanos del propio cuerpo, provocando inflamación y dolor.
Para controlar eficazmente la artritis y minimizar sus efectos, es fundamental hacer un diagnóstico precoz y preciso, de manera que el joven lleve una vida activa y productiva.
Surge entre los seis meses y los 16 años de edad. Los primeros signos son: dolor, inflamación, el enrojecimiento y/o el calentamiento de las articulaciones.
Muchos reumatólogos han constatado que, cuanto mayor es la cantidad de articulaciones afectadas, más grave es la enfermedad y menos probabilidades hay de que los síntomas remitan hasta el punto de lograr una curación.
: a) oligoarticular
Afecta a cuatro o menos articulaciones. Los síntomas incluyen dolor, rigidez e inflamación en las articulaciones. La rodilla y la muñeca son las articulaciones más lesionadas.
Llega a cursar con inflamación del iris (la parte coloreada del ojo).
b) poliarticular
Se da más en las niñas con inflamación o dolor en cinco o más articulaciones. Perjudica a las articulaciones de menor tamaño de las manos, así como a las articulaciones que soportan más peso, como las de las rodillas, las caderas, los tobillos, los pies y el cuello. Se acompaña de nódulos en partes del cuerpo que tienen que soportar presión cuando se está sentado o recostado.
Ataca a todo el cuerpo con fiebre alta al final de la tarde y que baja súbitamente. El niño se muestra pálido y/o desarrolla erupciones en la piel,
las que acostumbran desaparecer para reaparecer al poco tiempo.
El bazo y los ganglios linfáticos también se inflaman. Muchas de las articulaciones del cuerpo se ven afectadas por la inflamación, el dolor y la rigidez.
Incluyen cojera o dolor en la muñeca, un dedo y/o la rodilla. Las articulaciones se inflaman rápidamente y permanecen en ese estado. Sucede rigidez de cuello, caderas u otras articulaciones. Las erupciones cutáneas pueden aparecer y desaparecer súbitamente, primero en un área del cuerpo y luego en otra. La fiebre alta, que alcanza su pico máximo a última hora de la tarde, desaparece de repente ( sistémica).
En muchos casos, se trata con una combinación de medicamentos, fisioterapia y ejercicio físico. En situaciones específicas, se requieren inyecciones de corticoesteroides en las articulaciones, o someterse a una o varias intervenciones quirúrgicas.
Los objetivos del tratamiento son aliviar el dolor y la inflamación, ralentizar o prevenir la destrucción de las articulaciones y recuperar el uso y la función de las mismas a fin de favorecer el crecimiento óptimo, la actividad física y el desarrollo social y emocional del niño.
Para la inflamación y el dolor, se recetan fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, que además limitan la liberación de sustancias químicas nocivas por parte de los glóbulos blancos.
Según cada caso, varían las dosis.
Si los AINE no controlan la inflamación de las articulaciones, se prescribe metotrexato.
Es fundamental para cualquier tipo de artritis con ejercicios adecuados para el trastorno concreto. Se recomiendan ejercicios de movilidad para recuperar la flexibilidad y la movilidad de las articulaciones rígidas y doloridas y otro tipo de ejercicios para ayudar a aumentar la fuerza y la resistencia.
Los músculos deben mantenerse fuertes y sanos para que sostengan y protejan las articulaciones y la movilidad.
El menor debe cumplir actividades seguras como pasear, nadar y hacer bicicleta (sobre todo estática).
Algunos deportes, especialmente los de impacto, están contraindicados cuando se tienen los huesos y las articulaciones débiles. El niño, en su dieta, tiene que incluir abundante calcio.
Fuente: AnneMarie C. Brescia, MD