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La discriminación hacia las personas obesas es alta entre los profesionales de la salud, aunque ciertas modificaciones en el programa de entrenamiento podrían aliviar este serio problema, concluyó un estudio realizado por un equipo internacional de investigación.
Los especialistas de la Universidad de Manchester (Reino Unido), la Universidad de Hawai y la Universidad de Yale (Estados Unidos) sostuvieron que la educación de los médicos “debe ofrecer una visión equilibrada de las causas y del tratamiento de la obesidad, con el objetivo de reducir los prejuicios contra las personas que sufren de esta patología. “
La obesidad subió tanto en las últimas décadas que se la considera una epidemia a nivel mundial. Los investigadores, que publicaron sus conclusiones en la revista Obesity, informaron que la discriminación aumentó a la par al dar un salto del 66% en los últimos diez años.
Esta patología incrementa fuertemente el riesgo de sufrir enfermedades como problemas cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, artritis, dificultades para el movimiento, diabetes tipo 2 y depresión, entre muchas otras. Por ese motivo, las personas con este mal requieren un tratamiento y seguimiento efectivo por parte de su médico de cabecera.
Sin embargo, Rebecca Puhl, una de las autoras, subrayó que muchos obesos no visitan al médico tan seguido como deberían por miedo a ser estigmatizados.
“Por desgracia, el estigma del peso hacia los pacientes obesos es muy común en las instituciones de salud. Se deberían hacer esfuerzos para reducir los prejuicios entre los profesionales de esta área”, agregó.
Los científicos trabajaron con profesionales de la salud de Australia y les asignaron al azar uno de tres programas intensivos de entrenamiento.
En uno de ellos enseñaron el rol de la dieta y la actividad física como causa y tratamiento de la obesidad; mientras que en otro se enfocaron en las dificultades en torno al control de la obesidad, como la genética y la alta oferta de comida chatarra.
En el tercero, que fue el grupo control, los participantes recibieron clases sobre el alcoholismo.
Antes y después de los programas cada voluntario realizó una prueba destinada a medir sus prejuicios en torno a la obesidad.
Los autores del estudio notaron que los estudiantes que realizaron el primer plan subieron un 27% sus prejuicios, mientras que aquellos que hicieron el segundo programa bajaron un 19,5% su nivel de discriminación.
Una de las razones detrás del alto nivel de estigmatización hacia los obesos es que las personas solo escuchan que el motivo es la mala alimentación y la falta de ejercicio, algo que implica que a los pacientes con esta patología se los designe como “vagos y glotones.”
Pero factores incontrolables como la genética, el medio ambiente y la neurofisiología ejercen un rol importante también, remarcó Kerry O'Brien, otro de los autores.