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El metabolismo es la asimilación de los nutrientes en el cuerpo, diferenciándose de la digestión que es el proceso físico por el que pasan los alimentos desde que se introducen en la boca hasta que se expulsan.
Durante el metabolismo, no sólo se absorben nutrientes sino que también se clasifican las sustancias que son nutritivas y las tóxicas, y depende de este complejo procedimiento la cantidad de calorías que las personas gastan en proporción con su peso.
El metabolismo hace una tarea efectiva en la medida que se activa y se acelera, contribuye a bajar la masa corporal y brinda al organismo cuanto necesita para mantenerse saludable.
La forma única de acelerarlo adecuadamente es mediante el ejercicio, lo cual está comprobado por la medicina. Esta aseveración fue formulada por el nutricionista y dietista colombiano Benjamín Ramírez.
Nunca el metabolismo fluye por sí solo; nadie, entonces, puede esperar -sin ninguna actividad física- que los alimentos ayuden a adelgazar.
No obstante, el nutricionista se refirió a una alimentación que es de utilidad si las personas las adoptan y a la vez se ejercitan físicamente- Ellas son:
Es indispensable en cualquier proceso. Con su toma se eliminan toxinas y químicos que ocasionan lentitud en el metabolismo.
Investigadores alemanes hallaron que tomando agua es factible acelerar la pérdida de peso. Las personas estudiadas incrementaron sus índices metabólicos (cantidad de calorías quemadas) en un 30 por ciento después de haber tomado dos litros de agua diarios.
También el agua suprime el apetito. Hay que empezar el día bebiendo un vaso grande de agua y continuar haciéndolo varias veces al día, no solamente en una oportunidad y en proporciones descomunales.
Por su parte, la Asociación Americana de Diabetes reveló, tras investigaciones realizadas, que si no se ingiere suficiente calcio, la gente se predispone a expulsar calcitriol: una hormona que almacena grasa.
Lo importante es complementar las necesidades diarias de calcio con el uso de lácteos bajos en grasa, que son eficientes para la quema de grasa.
Los frutos rojos tienen mucha fibra, su ingesta en pequeñas proporciones calóricas hace que el organismo se sienta satisfecho todo el día.
Una taza de frambuesas posee 8 gramos de fibra y aporta solamente 60 calorías.
Las fresas y las moras son igualmente altas en fibra.
Otra propiedad de la fibra: se desenvuelve como una esponja que absorbe y mueve más grasa con prontitud en el sistema digestivo y, en consecuencia, la grasa es menos absorbida por el cuerpo.
La gran cantidad de vitamina C que reúne los cítricos, promueve la acción más rápida del metabolismo.
Se precisan solamente 60 miligramos diarios de esta vitamina; si se acrecienta a 500 mg, se incentiva la quema de grasa.
Investigadores de la Clínica Scripps en California, descubrieron que los individuos que sostenían la costumbre de comer una mitad de naranja en cada comida, lograron en 12 semanas la disminución de su peso.
Según la clínica, las frutas cítricas son las únicas con una propiedad química específica para bajar los niveles de insulina, lo que lleva a que el peso se reduzca.
Ambos contienen cafeína, un estimulante natural que proporciona la posibilidad de quemar calorías aún sin ejercicio físico.
La cafeína aumenta el ritmo cardiaco, libera los ácidos grasos almacenados en el cuerpo y lo energiza.
El plus del té verde cuenta con un compuesto denominado epigalocatequin galato o ECGC, que estimula el metabolismo, el cerebro y el sistema nervioso.
El salmón, la trucha y las sardinas se destacan por poseer grandes cantidades de ácidos grasos de omega-3. Al tiempo de ser muy saludables, favorecen directamente al metabolismo. Estos ácidos alteran los niveles de leptina: una hormona que influye en el metabolismo y establece si el organismo requiere quemar calorías o guardarlas como grasa.
Las carnes magras o sin grasa conservan la masa muscular cuando se adelgaza, permiten que el metabolismo se conduzca velozmente. Innumerables evaluaciones verificaron que las proteínas incentivan al metabolismo, a la vez que construyen un tejido muscular sin grasa. En forma simultánea, se queman más calorías.
Asimismo, se ha demostrado que el componente químico en los pimientos o ajíes, conocido como capsaicina, incrementa el ritmo cardiaco y el metabolismo.
Comer una comida muy picante puede acelerar el metabolismo a razón de alrededor de un 25 por ciento por más de tres horas. Se recomienda aplicar un poco de picante a mucho de lo que se come.
Al respecto, la Universidad Laval en Québec (Canadá) descubrió que algunos hombres que consumían café y comidas con pimientos rojos, quemaban casi mil calorías más al día, en comparación con los que no lo hacían.
Está cargado de calcio y de vitamina C; los dos componentes benefician al metabolismo de igual modo que la leche y los frutos cítricos.
El brócoli es miembro familiar del repollo, sobresaliente por mucha vitamina A, folato y fibra.
Con 20 calorías por taza, ataca a la grasa. Por sus poderosos fotoquímicos levantan las defensas y protegen de enfermedades. Lo aconsejable es comerlo picado en ensalada, en omellete o con queso.