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La retinopatía diabética en situaciones graves y sin control conduce a la ceguera. Este es un motivo suficiente para que los diabéticos adopten todas los cuidados necesarios para su vista, dado que un estudio recientemente concluido demostró que uno de cada tres pacientes contrae la enfermedad.
Advierte el Journal of the American Medical Association, en la publicación de la investigación, que los autores constataron que la visión es seriamente lesionada en el 4.4% de los pacientes.
Luciano Berretta, un oftalmólogo especializado en retina del Hospital Italiano argentino, indicó: "Lo más peligroso de esta enfermedad es que muchos diabéticos ignoran que su retina ya está sufriendo un daño.
En las fases iniciales la retinopatía diabética no afecta la visión, por lo cual una persona que ve y lee muy bien puede estar desarrollando esta condición sin saberlo. En algunos casos no se enteran hasta que el perjuicio alcanza un estado muy avanzado y debutan con un sangrado masivo en el ojo."
La diabetes tipo 1 es la que aparece en la juventud, con la consecuencia de que las células del páncreas crean menos insulina.
La tipo 2, generalmente se desarrolla en la adultez y se vincula de modo estrecho al sobrepeso y la falta de actividad física. Esta última variante es la que se detecta en el 90% de los casos de la afección ocular.
La retinopatía diabética es más frecuente en los pacientes con diabetes tipo 2, aunque avanza en forma más lenta en las personas con el tipo 1, que siendo habitualmente muy jóvenes, precisan insulina, no siempre se controlan y el daño ocular llega a adquirir mayor severidad con el transcurso del tiempo. Estos conceptos también fueron expuestos por Berretta.
Fondo de ojos –para evaluar las estructuras internas-, exámenes regulares y completos, más estudios adicionales, son imprescindibles en diabéticos.
"Una consulta a tiempo e intervención oftalmológica temprana, salvan la visión”, remarcó Berretta.
Expone a la posibilidad de perder la vista.
La diabetes produce un aumento en la concentración de glucosa en sangre. Esta condición da origen a múltiples problemas de salud, incluyendo alteraciones en los vasos sanguíneos.
En el caso de la retina los vasos se deterioran y empiezan a trasudar sangre.
Cuando la enfermedad avanza, se van formando nuevos vasos sanguíneos, aunque muy frágiles y al extremo de que agregan más fugas de sangre.
La retinopatía diabética constituye una de los principales motivos de ceguera entre los 20 y 74 años de edad.
Cuanto más tiempo se extiende la diabetes, mayor es la probabilidad de adquirir este inconveniente de orden visual.
En algunas circunstancias no demuestra síntomas hasta que las lesiones se tornan muy severas. En otras ocasiones, el avance de esta enfermedad crea:
* visión borrosa
* sombras en el campo visual
* puntos ciegos
* visión nublada
* visión de manchas que flotan
* problemas para ver de noche
* dolor en los ojos o en la cabeza
* visión doble
La patología requiere un monitoreo –sin faltas y continuo- de la glucosa en sangre, el grado de colesterol y la presión arterial.
Es importante dejar de fumar.
Los daños son irreversibles, de ahí la necesidad de un diagnóstico temprano y un tratamiento sin dilaciones que detenga el avance de la retinopatía.