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Una opinión positiva emitida recientemente por el Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha dado lugar a que se permita la ampliación del uso del análogo de insulina basal detemir, registrado bajo la denominación Levemir, de Novo Nordisk.
El Comité reconoció sus beneficios para menores de dos a cinco años que padecen diabetes tipo 1.
De acuerdo al dictamen, en base a datos aportados por el laboratorio farmacéutico, se verificó que Levemir es una opción de tratamiento favorable para esta franja de edad con diabetes tipo 1, tras compararla con la terapia con insulina NPH.
Este fármaco brinda seguridad para reducir la hipoglucemia –especialmente en el transcurso de la noche- por lo cual se constituye en una vía “imprescindible” para atacar el avance de la diabetes en los niños. Esta aseveración corresponde al doctor Nandu Thalange, médico del Hospital Universitario de Norfolk y Norwich (Reino Unido).
Es un descenso brusco de la cantidad de azúcar (glucosa) en sangre por debajo de 60 mg/dl.
La insulina y algunas pastillas disminuyen el azúcar en sangre. Las dos tienen que adaptarse a los horarios, hábitos de comida y actividad física que realice la persona diabética.
El diabético puede sentirse bien y en forma repentina comienza a notar sudor frío, temblor, palpitaciones, mareo, falta de coordinación y visión borrosa.
Los chicos menores de seis años son los que corren mayor peligro de experimentar una hipoglucemia severa y otras complicaciones agudas de la diabetes, “por lo que cualquier tratamiento que suponga una mejora en la seguridad - en especial en este grupo- es bienvenido", agregó el experto.
El estudió que llevó a la aceptación de Levemir, demostró que los menores de dos a cinco años tratados con dicha insulina y un análogo de insulina de acción rápida, insulina aspart, alcanzaron un menor porcentaje de hipoglucemias, tanto durante todo el día como por la noche, en comparación con los que recibieron insulina basal humana NPH en combinación con aspart.
La reducción de hipoglucemias en el término de 24 horas fue de 50,6 frente a 78,3 episodios por paciente al año; en las hipoglucemias nocturnas, de 8 ante 17,4 episodios por persona anualmente.
Es fundamental bajar el número de hipoglucemias, sobre todo las graves, ya que además del posible efecto neurológico y metabólico sobre el niño, ocasiona una importante alteración funcional en la familia, de acuerdo a argumentos sostenidos por el presidente de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (SEEP), el doctor Juan Pedro López Siguero.
Es la diabetes insulinodependiente. Las células del páncreas producen poca o ninguna insulina.
La glucosa, sin suficiente insulina, se acumula en el torrente sanguíneo, en lugar de penetrar en las células. El cuerpo es incapaz de utilizar la glucosa como energía, pese a los altos niveles en el torrente sanguíneo, lo que suscita un aumento del apetito.
Los altos niveles de glucemia producen un incremento de la micción (la vejiga se vacía de orina cuando está llena) y ocasiona sed excesiva. En cuestión de 5 a 10 años, las células beta del páncreas productoras de insulina quedan destruidas y el cuerpo ya no puede producirla.
Cuando no hay suficiente insulina para movilizar la glucosa a las células, ésta se puede acumular en la sangre. El cuerpo busca entonces otras formas de energía y utiliza la grasa como fuente de combustible. A medida que las grasas se descomponen, unos ácidos llamados cetonas se acumulan en la sangre y en la orina. Las cetonas, en niveles altos, son tóxicas. Esta afección se conoce como cetoacidosis.
Otras fuentes consultadas: Asociación de Diabéticos de Madrid
American Diabetes Association. Standards of medical care in diabetes -- 2011. Diabetes Care. 2011.