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Los trastornos mentales abarcan entre el 3 y 4 por ciento del Producto Bruto Internacional (PBI), de acuerdo a un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre Calidad de Vida.
Hacia 2020 se calcula que la depresión afectará a la mayor parte de los población de los países desarrollados, según la Organización Mundial de la Salud.
Etiopía, con su extrema pobreza y un PBI de menos de un dólar diario, es el país con mayor porcentaje de población emocionalmente deprimida: más del 50%.
“Factores económicos de la depresión, estudio comparativo entre países” es un
estudio reciente del BID, que puso en blanco que Mauritania, otro país de la región de Africa Subsahariana, con un desarrollo humano algo mayor, mostró el menor índice de pacientes deprimidos: 2,7 por ciento. El PBI per cápita es de US$921, demasiado distante de Dinamarca que suma por cabeza US$57.000.
Dinamarca secunda a Mauritania en el ranking de habitantes menos deprimidos: 3%.
El BID publico que no siempre un rápido crecimiento económico se traslada a la satisfacción de la gente de manera inmediata.
Esta entidad hizo uso de 80.000 encuestas realizadas en 93 países por Gallup en el año 2007.
Casi el 15 por ciento de los entrevistados dijo que estuvo deprimido “el día anterior” y durante buena parte de esas 24 horas, tras ser cuestionado si su respuesta era afirmativa o negativa en torno a la depresión, que globalmente significó una cifra “muy alta”.
Los altos ingresos, obviamente, quitan posibilidades de deprimirse, ya que la persona dispone de medios para afrontar situaciones estresantes.
El desempleo resultó ser uno de los factores con mayor incidencia desfavorable; con un pico de crecimiento mundial desde la crisis de 2008.
Por otra parte, los países más ricos (Irlanda, Noruega, Suecia) como los pobres (Tanzania, Malawi y Níger) demostraron menores índices de depresión.
La relación del PBI per cápita, al ser la estadística general, no fue directa en el nivel de satisfacción de la población, ya que un apresurado crecimiento en muchas ocasiones indicó peor redistribución del ingreso.
Los tres países más equitativos fueron: Dinamarca, Noruega y Suecia y los menos equitativos: Bolivia, Brasil y Honduras; conclusión a la que se arribo al utilizar la medición de la Desigualdad de Ingresos, con la aplicación del Coeficiente de Gini.
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Bolivia, con el mayor Coeficiente de Gini, es el segundo país de la muestra con mayor cantidad de ciudadanos deprimidos (casi el 30%).
Se comprobó que la desigualdad se atenuó en Honduras y Brasil, bajando las chances de depresión porque la mayoría de la población pertenece a una religión. Lo mismo se halló en Panamá, Jamaica, Níger, Senegal, Uganda y Mozambique.
Respecto a los ingresos, se consideraron estas variables muy básicas: redes de electricidad, agua potable y teléfono. Con la electricidad sucedió lo mismo que con el PBI per cápita.
No se constató que una red extendida de luz restase posibilidades de depresión.
Sin embargo, la disposición de red de agua potable y cloacal y teléfono fueron determinantes al vincularse, respectivamente, a la higiene y salud personal y al favorecer el contacto entre habitantes.
Vivir en una ciudad aportó positiva y negativamente a las factibilidades de contraer la depresión.
Por un lado, la persona con pocos recursos económicos tiende a deprimirse más; en las zonas urbanas la gente más pobre comparte la calle con una riqueza ajena visible. Pero, en otra instancia, es más fácil buscar empleo y el acceder a servicios básicos.
En las zonas rurales los ingresos son menores, aunque la desigualdad no está tan expuesta y, sobre todo, se da una mayor contención de la red social.