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Una quinta parte de quienes cuentan entre 35 y 44 años anhela una relación mejor con su familia, en tanto que un tercio ha destacado que sus vínculos sociales “mejorarían si pudiesen trabajar menos horas”, de acuerdo a una investigación británica de la organización de asesoramiento en relaciones Relate.
Más del 20 por ciento en esta franja de edad adujo que se sentía solo por mucho tiempo y el 5 por ciento indicó que carecía de amigos.
El estudio demostró que aquellos que se hallan al final de la treintena o recién cumplidos los 40 son más infelices que otros grupos de edad, a la vez que sufren soledad y depresión por las presiones laborales.
La crisis que comúnmente ocurría al final de los 40 y los 50 años, en la actualidad se adelantó, declaró Claire Tyler, presidenta de Relate.
Definió a la etapa como realmente difícil “ empiezas una familia, la presión en el trabajo puede ser inmensa y se suman las preocupaciones crecientes sobre el dinero, lo cual hace mucho daño."
Relate encontró que el 22 por ciento (entre 35 y 55 años) había sufrido depresión por una mala relación; un 40 por ciento debió enfrentar una infidelidad.
El sondeo se efectuó sobre 2.004 adultos. El dinero y los despidos laborales fueron las principales tensiones en las relaciones de pareja, sumándose dificultades de comunicación, el exceso de horas de trabajo y el reparto de las actividades domésticas.
La tecnología moderna cambió la modalidad de comunicación. La encuesta demostró que prepondera que los amigos y la familia usen correos electrónicos y mensajes de texto, reemplazando de este modo el intercambio “cara a cara”.
Un tercio de los padres dijeron que usaban las redes sociales, como Facebook y MySpace, para mantener el contacto con sus hijos, mientras que uno de cada 10 padres manifestó que no sostenía contacto ninguno cara a cara con sus hijos.
En consecuencia, un tercio de los padres divorciados o separados no se vinculan nunca con sus hijos, frente al 10 por ciento de las madres.