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Cleptomanía: una enfermedad que lleva a robos incontrolados

CLEPTOMANÍA: UNA ENFERMEDAD QUE LLEVA A ROBOS INCONTROLADOS 

Es una tendencia irresistible a tomar pertenencias ajenas. Responde a un impulso muy fuerte a robar objetos que el cleptómano no necesita ni le sirven para su uso personal, ni suelen tener un valor monetario considerable; además, quien padece esta enfermedad suele disponer del dinero, si se trata de adquirir el producto codiciado en un comercio. 

Un 5% de los ladrones identificados en tiendas y centros comerciales son cleptómanos. La mayoría son mujeres. 

Cuando entra en una tienda, quien sufre cleptomanía experimenta una creciente sensación de tensión que sólo desaparece cuando roba algún objeto. Después, le sigue una sensación de bienestar y liberación. 



Tipos 

Este trastorno puede durar durante años pese a que los arrestos por robos hayan sido múltiples. 

Dentro del grupo de los cleptómanos existen tres tipos: esporádico, en el que se dan episodios breves de cleptomanía y posteriormente largos periodos de remisión. 

Otro es el episódico, en el que se dan temporadas prolongadas de robos y cortos lapsos de remisión y el tercer tipo es el crónico, que se caracteriza por un grado de fluctuación. 



Síntomas 

Las personas son conscientes de cometer un acto equivocado y sin sentido. Con frecuencia, tienen miedo a ser arrestadas, se deprimen  y se saben culpables. 

La depresión, la ansiedad, los trastornos de la conducta alimentaria (sobre todo la bulimia nerviosa) y de la personalidad pueden estar asociados con la cleptomanía, creando problemas legales, familiares, profesionales y personales. 

Su tratamiento consiste en la psicoterapia y es difícil. A veces también se utilizan técnicas de modificación de conducta. 



Diferencias con el “ladrón” 

El robo ordinario es deliberado y está motivado por la utilidad del objeto o por su valor económico. Algunas personas, especialmente los adolescentes, suelen arriesgarse a robar como un acto de rebeldía. 

El cleptómano, a diferencia del ladrón, no utiliza ni vende lo robado y nunca se ayuda de cómplices. Acumula los objetos robados en su hogar o en un escondite sin usarlos y en ocasiones los devuelve clandestinamente. 

Quienes adolecen de este trastorno obtienen gratificación del acto mismo de robar, no de la posesión de lo sustraído, ni se benefician materialmente del hurto. 



Arrestos 

Los cleptómanos  se controlan cuando notan que los pueden descubrir con facilidad, por ejemplo en presencia de un policía, pero no planifican los robos ni toman las medidas adecuadas para evitar las posibilidades de arresto. 


Cuando los descubren, se abruman, lloran de desesperación e intentan no volver a entrar a los establecimientos donde saben que tendrán tentaciones. Sin embargo, una creciente impaciencia los lleva a repetir iguales circunstancias. 



Marco legal 

La cleptomanía responde a un conflicto emocional que se descarga simbólicamente con los hurtos. El cleptómano es consciente de sus hurtos en todo momento, por lo que en la mayoría de los países se le considera responsable de sus actos, a no ser que se pueda demostrar la imposibilidad de autocontrol. 

Se trata de un problema muy serio. Quienes lo sufren, no roban por placer ni indiscriminadamente, sino por un impulso inesperado e irreflenable.



Control de los impulsos 

Los expertos clasifican la cleptomanía como un desorden de la voluntad, o de control de impulsos. Esto la emparenta con otros males más frecuentes, como la ludopatía, o anorexia y bulimia. Todas son conductas adictivas, que no se quieren llevar a cabo racionalmente, pero con las que se obtiene un pequeño placer momentáneo que “engancha”. 

El perfil medio del paciente con cleptomanía es una mujer de alrededor de 36 años, con una duración de la enfermedad de alrededor de 16 años; hay casos que se inician a edades tempranas como los cinco.


Cómo reconocerla 

En el caso de las mujeres bulímicas, por ejemplo, es frecuente que hurten grandes cantidades de comida que luego ingieren rápidamente y vomitan enseguida. 


Como en el resto de los desórdenes de voluntad, la cleptomanía puede reconocerse por algunos rasgos característicos: 

realización de los hurtos sin planificación previa;

robar repetidamente objetos que no tienen ningún valor ni utilidad para quien los
sustrae;

sentimiento de presión en aumento mientras se desarrolla el hurto;

sentimiento de relax o liberación justo después de realizarlo;  pena, culpa o depresión pasada la euforia inicial.  

Fuente: Adicciones org. USA
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