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Cada vez son más los profesionales que consideran que el asma no es un diagnóstico sino un síntoma, a pesar de los esfuerzos del mercado para afirmar lo contrario.
La American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine de Estados Unidos hace una comparación entre el asma y la diarrea para ejemplificar la situación de los pacientes asmáticos. Dice que el asma es un síntoma como la diarrea. Entonces, aprovecha esta argumentación, para indicar que la mejor estrategia no puede aplicarse según la gravedad o la presencia interminente o persistente de los síntomas. Al igual que la diarrea, los esfuerzos para controlar no serán útiles en tanto se desconozcan las causas del asma.
El estrechamiento de la vía aérea y las dificultades para respirar pueden deberse a la presencia de broncoespasmos, acumulación de células inflamatorias, tapones mucosos, disfunción del surfactante, edema, congestión vascular o anormalidades estructurales y funcionales, entre otras causas.Cada uno de estos mecanismos puede tener razones subyacentes múltiples. En consecuencia, la American señala que no es sorprendente que una única estrategia resulte insuficiente diagnóstica y terapéuticamente, a raíz de los numerosos elementos que entran en juego.
Esta entidad, especializada en problemas respiratorios, afirma que para optimizar la terapeútica hay que identificar en cada sujeto los motivos subyacentes del asma, mediante la realización de diferentes pruebas. El intento por descubrir el subfenotipo del asma es, en realidad, un esfuerzo por obtener un diagnóstico real. Como regla, se debe evaluar si la inhalación de alérgenos se da en un proceso inflamatorio y si el reflujo gastroesofágico contribuye al cuadro. También puede medirse el óxido nítrico exhalado y las características del esputo inducido, a fin de cuantificar componentes inflamatorios.
En estos días se investiga información bioquímica sobre las vías de acceso a los alvéolos y el condensado de aire exhalado. Ya se hallaron patrones clínicamente identificados para diferenciar pacientes con asma de los sujetos sanos.
La American reitera que, en cuanto al asma, no existe método de referencia porque no es un diagnóstico. Además, anuncia que la evaluación de nuevos agentes terapéuticos puede llevarse a cabo en los pacientes que presentan trastornos metabólicos detectados objetivamente, en lugar de administrar fármacos –sin estudio previo- para ver si funcionan en las personas asmáticas en general.
La validación de métodos diagnósticos no invasivos para estudiar el metabolismo pulmonar y el aire exhalado, como la resonancia magnética nuclear, son promisorios. Una vez que la validación y estandarización de la técnica se concrete en su totalidad, se podrá identificar con exactitud el asma alérgica eosinofílica (células blancas en la sangre). Esta metodología permitirá elegir el tratamiento específico para cada paciente, sobre la base de un diagnóstico seguro, y dejar a un lado las recomendaciones terapéuticas generales.