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Los hombres que usan preservativo cada vez que mantienen relaciones sexuales poseen menos posibilidades de contraer el virus que produce las verrugas genitales, en comparación con aquellos que no se protegen en forma asidua.
Si bien los resultados de un nuevo estudio, publicado en Journal of Infectious Diseases, no parecen sorprendentes, otros trabajos previos habían sugerido que los preservativos no protegerían demasiado a los varones del virus del papiloma humano (VPH).
Existen más de 100 cepas del VPH, algunas de las cuales causan verrugas genitales. En la mayoría de los casos, el sistema inmunológico elimina la infección rápidamente, aunque la persistencia de ciertas cepas ocasiona cáncer en algunas personas.
La infección permanente con el VPH es el principal motivo de cáncer de cuello uterino. Su aparición también provoca cáncer anal y peneano.
Prevenir la infección en los hombres reduciría la oportunidad de que desarrollen esos dos cánceres y de que transmitan el virus a sus parejas.
Pese a que la aplicación del preservativo demostró bajar el riesgo de adquirir enfermedades de transmisión sexual, como el VIH, algunas evaluaciones alcanzaron resultados contradictorios acerca de la prevención de la transmisión del VPH.
El equipo de Carrie M. Nielson, de la Oregon Health and Science University, en Portland, estudió a 463 varones de entre 18 y 40 años para identificar 37 cepas del VPH.
Las muestras analizadas se obtuvieron del pene y zonas genitales que no quedan protegidas por el preservativo, como el escroto, el perineo y el ano.
Todos los hombres respondieron sobre sus vidas sexuales, incluyendo la frecuencia de uso del preservativo en los tres últimos meses. Noventa hombres dijeron que "siempre" lo utilizaban y 154 que nunca. El resto señaló que lo hacía de manera irregular.
Quienes siempre usaban preservativo eran menos proclives a enfermarse de VPH: el 38 por ciento lo contrajo en por lo menos una de las zonas del cuerpo, a diferencia del 54 por ciento de los hombres que habían indicado que nunca se lo aplicaban.
Además, los participantes que siempre usaban condones reunían menos tendencia a obtener cepas cancerígenas del VPH. En este grupo, menos del 17 por ciento disponía de una cepa generadora de cáncer, a diferencia del 36 por ciento de los hombres que nunca se cuidaban.
Cuando el equipo examinó mejor los datos, halló que los preservativos brindaban protección a los varones que habían sostenido más de una pareja en los tres últimos meses, no a los monógamos que por su condición no lo precisaban.
Entre los hombres con más de una pareja, los que siempre usaban preservativo eran un 78 por ciento menos propensos a un resultado positivo en el análisis del VPH que los que nunca o a veces usaban preservativo.
Sin embargo, aunque el preservativo baja el peligro de infección en los hombres, no lo elimina, en parte por la transmisión a áreas del organismo que el preservativo no protege.
Otras formas de disminuir el riesgo de contagiarse el VPH incluyen las relaciones monógamas y la vacunación contra el virus. Las vacunas, que combaten las cepas que provocan cáncer, están disponibles para niños y adultos de entre 9 y 26 años.
FUENTE: Journal of Infectious Diseases