informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
La oxitocina es una hormona que podría promover la empatía de los varones y su capacidad para comprender los gestos de aprobación o desaprobación de las otras personas.
A dichas conclusiones llegó un estudio realizado por investigadores del Instituto Cambridge Babraham (Reino Unido) y la Universidad de Bonn (Alemania), que analizaron el efecto de la oxitocina sobre la sensibilidad masculina.
Esta hormona generalmente se asocia a las mujeres ya que desencadena el trabajo de parto y contribuye a fortalecer el vínculo entre una madre y su hijo.
A su vez, la oxitocina se vincula a sentimientos como el amor y la confianza, y se libera en grandes cantidades durante el orgasmo.
Nuestro estudio muestra por primera vez que la oxitocina modula la empatía emocional, sostuvo René Hurlemann, uno de los autores. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Neuroscience.
Los investigadores trabajaron con 48 voluntarios. La mitad de ellos participó bajo el efecto de una buena dosis de oxitocina en spray nasal, mientras que el resto recibió un placebo. Todos observaron fotos con una fuerte carga emocional, como un niño gritando y un hombre llorando, y luego explicaron qué sintieron por las personas retratadas en las imágenes.
Hurlemann subrayó que los hombres bajo el efecto de la oxitocina demostraron niveles de empatía emocional significativamente mayores que los registrados para el grupo placebo.
En un segundo experimento, los participantes (nuevamente divididos entre los que recibieron dosis de oxitocina reales y los que usaron un placebo) completaron un test en una computadora. Cuando sus respuestas eran correctas el monitor mostraba un rostro de aprobación, mientras que ante los errores surgía una cara de desaprobación.
Una vez más, el grupo con la oxitocina respondió claramente mejor a la respuesta de los rostros, en comparación con los voluntarios que recibieron el placebo, afirmó Keith Kendrick, otro de los autores.
Los investigadores aventuraron que, en el futuro, este conocimiento podría servir para desarrollar una medicación útil para las enfermedades como la esquizofrenia, que suelen generar un menor acercamiento social.