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Una amplia investigación europea, extendida igualmente a América del Norte y del Sur, naciones africanas y asiáticas, identificó dos marcadores genéticos, en los cromosomas 1 y 10, que permiten predecir el peligro de generar uno de los tumores óseos infantiles más agresivos, denominado Síndrome de Ewing.
Características del síndrome
Esta enfermedad, pese a su gravedad, si se trata precozmente brinda resultados satisfactorios, aunque si surge metástasis la supervivencia pasa a ser muy reducida.
Es un tumor que se ubica en el hueso y de origen neuroectodérmico, es decir, que aparece en el tejido neural primitivo, pero siempre tiene una localización ósea, lo cual lo diferencia de sarcomas pediátricos que se dan en otras áreas del cuerpo.
Solidez científica, amplia validez de las conclusiones
El estudio fue conducido por el investigador del Institut Curie et Centre de Recherche de París Olivier Delattre, quien tras evaluar en principio más de 500 casos, verificó la existencia de dos biomarcadores genéticos de riesgo en el desarrollo del tumor: uno en el cromosoma 1 y otro en el 10, validados luego en centros médicos de España, Italia, Alemania, Reino Unido y Austria.
El hallazgo fue publicado en la revista 'Nature Genetics', donde se destaca que cada año, sólo en España, surgen entre 40 y 50 casos, según declaraciones de la doctora Ana Patiño de la Universidad de Navarra, participante del trabajo.
La enfermedad predomina en la raza caucásica
Los especialistas trazaron una delimitación del entorno geográfico europeo, imprescindible para descubrir que el síndrome tiene muy escasa incidencia en individuos de raza no caucásica, de acuerdo al aporte de análisis al respecto efectuados en países americanos, africanos y asiáticos.
El descubrimiento facilitará tratamientos específicos.
Más detalles sobre el sarcoma
Se presenta en cualquier momento de la niñez e inicio de la adultez; prevalece en la pubertad porque es la etapa en la que los huesos crecen muy rápido.
El tumor se origina en cualquier parte del cuerpo, generalmente en los huesos largos de brazos y piernas, la pelvis o el tórax, el cráneo o los huesos planos del tronco.
Es usual que se disemine a los pulmones y a otras masas óseas. La metástasis se observa en alrededor de un tercio de los menores afectados.
Es muy raro que este cáncer suceda en adultos.
Son pocos: dolor persistente y a veces fiebre e hinchazón en el sitio del tumor.
Los chicos tienden a romperse el hueso –donde específicamente se ubica el tumor- después de padecer una lesión menor.
Otras fuentes consultadas:
Division of General Medicine, Department of Medicine, University of Washington School of Medicine; Yi-Bin Chen, MD, Leukemia/Bone Marrow Transplant Program, Massachusetts General Hospital.