informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
La principal característica es la presencia de una o más ideas delirantes que se mantienen durante al menos un mes. Suelen darse alucinaciones táctiles y olfatorias, más que visuales y/o auditivas.
La actividad psicosocial es variable, ya que en algunos sujetos parece conservarse en los papeles en el plano interpersonal y en el laboral; no obstante, en otros el deterioro incluye una actividad laboral escasa o nula y un aislamiento social. La tendencia es que empeore más la actividad social y conyugal, que la intelectual y laboral.
Las ideas delirantes son calificadas como extrañas si son claramente improbables y si no derivan de la vida cotidiana; en tanto, las que no son raras se refieren a situaciones que son susceptibles de ocurrir en la vida real, como por ejemplo, el engaño del cónyuge.
Se clasifican según el tema delirante que predomine
Consiste en el pensamiento de que otra persona está enamorada del paciente. La idea suele referirse más a una amor idealizado, que a uno de atracción sexual. Lo acostumbrado es que la persona sobre la que recae la idea ocupa un estatus superior, aunque también puede ser una auténtica desconocida.
Pocas veces la idea se mantiene en secreto, ya que es común que el paciente intente ponerse en contacto con la persona por ejemplo, mediante mensajes, cartas y regalos.
Aquel que sufre el trastorno, cree que es dueño de un talento extraordinario, o que ha hecho un descubrimiento sensacional. Con menor frecuencia, considera que sostiene una relación con alguien importante, o bien predomina una idea de contenido religioso.
Existe el convencimiento de que la pareja posee un amante o es infiel; el paciente se apoya sobre inferencias erróneas en pequeñas pruebas, como por ejemplo, manchas en las sábanas. El individuo con esta idea procura intervenir en la fidelidad imaginada, investigando al amante o agrediendo a la pareja. Padecen de este subtipo más hombres que mujeres.
La creencia se basa en que está siendo perseguido, engañado, espiado, envenenado, drogado, u obstruido en la consecución de sus metas a largo plazo.
El núcleo de la idea es alguna injusticia que debe ser remediada mediante alguna acción legal y la persona puede enzarzarse en repetidos intentos para obtener alguna satisfacción legal.
Estos pacientes, son, a menudo, irritables y pueden reaccionar contra los que ellos están convencidos de que le hacen daño.
Se vincula con funciones o sensaciones corporales. Las ideas más habituales son la seguridad de que emiten un olor insoportable por la piel, la boca, el recto o la vagina; asimismo, llegan a creer que se aloja en su cuerpo algún parásito interno, o que en algunas partes del organismo se suceden malformaciones o mal funcionamiento de los órganos.
Se observa cuando no hay ningún tema que prevalezca sobre otro.
Se aplica cuando la idea dominante no se determina con claridad o no está descripta en los otros tipos de específicos. Tal es el caso de la idea autoereferencial sin componente importante de persecución o grandeza.
Pueden generarse problemas sociales, laborales o conyugales. Muchos pacientes desarrollan un estado de ánimo irritable, con accesos de ira o violencia.
Suelen producir, además, problemas legales o involucrarse en exploraciones y pruebas médicas innecesarias. Los estresores psicosociales graves y el estatus socioeconómico bajo, predisponen a los delirios.
Este trastorno explica el 1/2 % de ingresos en los hospitales psiquiátricos. El riesgo de morbilidad suele estar entre 0.05 y 0.1%
La edad de inicio es variable, oscila entre la adolescencia y la edad avanzada. El tipo persecutorio es el más frecuente. El trastorno suele ser crónico, aunque se pueden producir oscilaciones en la intensidad de las creencias delirantes, remitiéndose a unos meses sin recaídas. El subtipo celotípico indica un mejor pronóstico que el persecutorio.
Los datos señalan que el trastorno es más habitual entre los familiares biológicos de primer grado de los sujetos con trastorno delirante.
Los síntomas depresivos son usuales, pero leves y mientras persisten los delirios.
Fuente: Biopsicología John Pinel