informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Todos los tratamientos para el cáncer de próstata, desde la cirugía hasta la radioterapia o las hormonas, pueden tener efectos a largo plazo en la calidad de vida, sobre todo en relación a las funciones sexuales y urinarias.
Sin embargo, por otro lado, ningún tratamiento pareció afectar la vida cotidiana de los pacientes, lo cual incluye los niveles de energía, dolor, bienestar y capacidad de realizar actividades comunes como caminar, subir escaleras o llevar las bolsas de las compras.
Los resultados, publicados en Journal of Urology, surgen de 1.269 hombres en Estados Unidos estudiados durante cuatro años tras recibir tratamiento por un cáncer de próstata en estadio precoz.
El 60 por ciento había experimentado una prostatectomía radical, que es una cirugía para extirpar la glándula prostática. Otro 17 por ciento había recibido braquiterapia, una forma de radioterapia interna en la que se implantan "semillas" radioactivas en la próstata y un 12 por ciento, radioterapia.
Otro 6 por ciento de los pacientes fue sometido a una combinación de las dos radioterapias y un 5 por ciento tomó fármacos que inhiben las hormonas masculinas que promueven el crecimiento tumoral.
Todos esos tratamientos son factibles de provocar disfunción eréctil y, a menudo, la cirugía y la radioterapia suscitan incontinencia urinaria.
Pero poco se sabe sobre cómo esos problemas reducen la calidad de vida de los pacientes en el largo plazo, según el doctor George J. Huang, de la Escuela de Medicina de la University of Pittsburgh.
Esta información es importante porque, mientras que el cáncer de próstata es uno de los más comunes en los hombres (cada año, afecta a 160 por cada 100.000 y causa la muerte a 26 de esos 100.000), la mayoría de los tumores son de crecimiento lento y no ejercen otros daños.
El equipo de Huang halló que, en general, en los hombres operados o que habían sido tratados con algún tipo de radioterapia, se agravaron los síntomas durante el primer año después del tratamiento, según un cuestionario estandarizado sobre calidad de vida.
A los dos años, los grupos que se habían sometido a tratamiento quirúrgico o radioterapia vieron mejoras en los síntomas urinarios, aunque no recuperaron por completo el nivel de calidad de vida previo al mismo.
También disminuyeron las "molestias" que ocasionaban los problemas urinarios, casi hasta los niveles previos al tratamiento.
En cambio, los hombres tratados con terapia hormonal tendieron a informar una pérdida gradual y moderada de la función urinaria en cuatro años.
Los resultados sorprendieron al equipo. Los autores especulan que la terapia hormonal ejerce efectos en los músculos de la pelvis y en el aparato urinario, lo que, en el tiempo, puede originar trastornos urinarios.
En cuanto a la función sexual, todos los grupos de pacientes en el estudio sufrieron un deterioro en el primer año después del tratamiento, principalmente los pacientes operados.
De todos modos, ese grupo en particular mejoró significativamente en el segundo año, no así el resto de los grupos, lo que permitió que todos los pacientes ganaran una recuperación similar de la función sexual al final del estudio.
FUENTE: Journal of Urology,