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El músculo “piramidal” o “piriforme” de la pelvis es una suma de fibras musculares que se extiende desde la cara anterior y externa del sacro, pasando por debajo del glúteo mayor hasta el trocánter mayor de la cabeza del fémur.
Una de las causas mas frecuentes de ciática es el llamado “atrapamiento del piramidal” o “síndrome del piramidal”. El nervio ciático desciende por el glúteo y atraviesa el músculo piramidal, que es muy fuerte y -cuando se contrae- produce un estrangulamiento del nervio ciático, originando los mismos síntomas que una ciática por hernia discal, tanto que en ocasiones llegan a confundirse.
En general, la tensión o contractura del piramidal es mantenida por una contracción del glúteo, que provoca así una “falsa ciática”.
Son los mismos que los de una ciática. Sensación de acorchamiento, adormecimiento, dolor. La persona al agacharse, levantar la pierna, acostarse o flexionar el tronco, experimenta un aumento de los síntomas dado que comprime aún más la salida del nervio ciático.
Mientras las molestias de espalda no se localizan exactamente en la zona lumbar, sino que se centran en la zona glútea, alcanzando parte de la zona posterior de la pierna, es muy probable que se trate del “síndrome del piramidal”.
En principio, los síntomas son los mismos. El dolor por hernia discal suele afectar la zona lumbar del segmento vertebral herniado y, de ahí, desciende al músculo piramidal.
Si se trata de un atrape del piramidal sin hernia discal, no se observa afectación neurológica, por lo tanto no se siente dolor lumbar.
Hay pruebas fisiológicas que determinan el diagnóstico.
Cuando se realiza el test en rotación externa, los rotadores correspondientes se acortan, justo lo contrario que los rotadores internos que se encuentran muy elongados.
Hallándose el paciente tumbado boca arriba se percibe un pie en rotación externa, del mismo lado que el síndrome del piramidal.
La única forma de tratar con éxito el piramidal es mediante estiramientos musculares isométricos; son muy específicos y siempre se efectúan en rotación interna, ya que la función de este músculo es promover la rotación externa y la abducción.
El estiramiento se cumple con movimientos contrarios a la acción del piramidal.
Se debe tener en cuenta que una torsión del sacro puede crear tensión en dicho músculo y ser el responsable directo de la dolencia, que suscita un desequilibrio de todo el conjunto de la pelvis; por ello, los especialistas buscan la normalización del conjunto pélvico para que sea efectiva la corrección del síndrome del piramidal.
Fuentes:Rafael Carvajal, Osteopata, Alicante
- Lori A. Boyajian-O’Neill, DO; Rance L. McClain, DO; Michele K. Coleman, DO; and Pamela P. Thomas, PhD. Diagnosis and Management of Piriformis Syndrome: An Osteopathic Approach • Review Article JAOA • Vol 108 • No 11 • November 2008