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Este síndrome es una forma grave de maltrato a un bebé o niño por una sacudida violenta, muchas veces sin intención manifiesta pero que deja secuelas difíciles de remontar.
Basta que se aplique cinco segundos.
Lesiones y edad
Las lesiones suelen observarse en chicos de menos de dos años; si bien también se presentan hasta los cinco.
Acción en el cerebro, daño permanente o muerte
Lo cierto es que al sacudir a un bebé o a un niño pequeño, su cerebro rebota contra el cráneo, lo que origina hematoma cerebral (contusión), inflamación y presión.
Asimismo, las venas grandes ubicadas a lo largo de la parte exterior del cerebro es posible que se rompan; entonces, aparece un aumento de presión junto con un sangrado profuso e hinchazón.
Esta última circunstancia conduce fácilmente a un daño cerebral permanente o la muerte.
Otros perjuicios
El sacudimiento es factible que cause otras lesiones en el cuello, la columna y los ojos.
Cómo se produce esta modalidad de violencia contra el infante
En general, se tiende a zarandear a las criaturas –cayendo en la brusquedad- cuando su llanto (especialmente en los lactantes) se torna incontrolable y sin consuelo.
El error recae en sostenerlos por el tórax y menearlos con rudeza; así, se provoca un mecanismo de desaceleración de la cabeza, con derivaciones de fracturas vertebrales de las costillas, hemorragias intracraneales y averías oculares.
· Retina
En el 80% de los casos surgen hemorragias retinianas, que son lo suficientemente elocuentes para que se sospeche de la existencia del síndrome frente a la falta de otro motivo.
Mayoría de lactantes
El síndrome ocurre sobre todo en los lactantes, quienes tienen una amplia desproporción entre el tamaño grande de la cabeza con el resto de su cuerpo; se suma un tono muscular mínimo en el cuello que no los faculta para soportar el peso y las oscilaciones de la cabeza.
Dificultad respiratoria y efectos contraproducentes
Los niños padecen dificultad respiratoria.
Sufren alteraciones del centro respiratorio troncoencefálico y normalmente un edema cerebral; también hemorragias subdurales (derrame sanguíneo de la más externa de las tres capas de las meninges que cubren el cerebro), con pequeñas contusiones parenquimatosas (trauma craneano) y múltiples hemorragias axiales adicionales.
Causas, síntomas
La gran equivocación de los padres o cuidadores reside en su pérdida de control y frustración ante un llanto del menor, por lo que se enojan y lo sacuden para calmarlo.
Lo peor es si la cabecita golpea contra algo, aunque sea suave como una almohada o un colchón.
Constitución del cerebro infantil
Los ligamentos y músculos son débiles; el cerebro es muy frágil por no haberse desarrollado.
Desnucamiento
Una sacudida es suficiente para una modalidad de desnucamiento (hiperextensión cervical), semejante a lo que acontece en accidentes automovilísticos.
Qué no es el sindrome
No es producto de saltos livianos, balanceos mientras se juega, ni se da por levantar al chico en el aire o trotar con él cargado en los brazos.
Tampoco se motiva por accidentes como caerse de una silla, rodar por las escaleras o derribarse en los brazos de alguien.
Las caídas de poca importancia llegan a veces a crear otro tipo de traumatismos que no revisten gravedad.
Llamar al servicio de emergencias de inmediato y administrarle respiración artificial.
Medidas cuando vomita
Cuadernos de Medicina Forense, EE.UU. El síndrome del niño sacudido
Carlos Santiago Uribe ,Abraham Arana Chacón,Pablo Lorenzana Pombo, Universidad de Valencia