Overblog Todos los blogs Blogs principales Política
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud

Publicidad

Síndrome de Picwick: vivir sin aire y con somnolencia por sobrepeso

SINDROME DE PICWICK: VIVIR SIN AIRE Y CON SOMNOLENCIA
POR SOBREPESO

 

Este padecimiento, llamado también hipoventilación por obesidad, se distingue por la incapacidad para respirar la cantidad de oxígeno que requieren las células y los tejidos para funcionar correctamente. Es común observar problemas cardiacos y de concentración mental.

 

Se caracteriza por sueño poco reparador, ronquidos y problemas circulatorios diversos.

 

Aunque se considera que algunos casos responden a una deficiencia en la transmisión de impulsos eléctricos del cerebro, la mayoría de los pacientes

presentan notable exceso de grasa corporal, que impacta  de modo desfavorable en su respiración, tanto al estar despierto como en horas de sueño.

 

Respiración acelerada y difícil

 

El sobrepeso dificulta el trabajo de los músculos de la pared torácica por lo que  la circulación de aire en los pulmones se vuelve poco eficiente. Muchas personas obesas respiran de manera acelerada y difícil, e incluso deben hacerlo por la boca, después de realizar un pequeño esfuerzo.

 

Más grave es la interrupción de la respiración durante al menos 10 segundos varias veces en la noche, denominada apnea obstructiva del sueño. Se trata de  una disminución importante de los niveles de oxígeno en la sangre (hipoxia) e

Inconvenientes para eliminar dióxido de carbono (acidosis respiratoria), además de falta de descanso reparador y fatiga del sistema circulatorio.

 

Síntomas

 

Somnolencia excesiva en el día que puede ser incontrolable, al punto de que el paciente queda dormido en situaciones inapropiadas y hasta peligrosas (como cuando al manejar un automóvil se duerme mientras espera la luz verde del semáforo).

 

Falta de memoria y concentración.

 

Alteraciones del humor y carácter con enojos frecuentes o depresión.

 

Problemas para respirar y agotamiento tras cualquier esfuerzo mínimo.

 

Fuertes dolores de cabeza en la mañana.

 

Ligera coloración azulada en uñas, dedos de pies y manos, nariz y orejas, por la ausencia de oxígeno.

 

Hipertensión y arritmias (alteraciones en el ritmo cardíaco).

 

Hinchazón de tobillos, pies y piernas por acumulación de líquidos (edema), debido a que la apnea del sueño debilita gradualmente al sistema circulatorio.

 

Falta de apetito sexual y disfunción eréctil.

 

Riesgos

 

La somnolencia diurna, la hipertensión arterial y las arritimias predisponen al riesgo de sufrir infarto cerebral (ruptura o taponamiento de los vasos sanguíneos que irrigan al cerebro), o del miocardio (muerte del tejido del corazón por falta de sangre).

 

Tratamiento

 

Ante estos síntomas, es imprescindible que la persona disminuya el volumen de grasa corporal por lo menos un 10%.

 

La polisomnografía diagnostica el grado de apnea. Es leve si se deja de respirar menos de 15 veces por cada hora de sueño; moderada, cuando surgen entre 16 y 50 interrupciones del flujo de aire en igual periodo; en tanto, es severa con 80 o más suspensiones de la actividad pulmonar en un lapso de 60 minutos.

 

En las situaciones leves, se recurre al control de peso y a cuidar la postura al dormir (se aconseja acostarse de lado y nunca boca arriba). En las otras circunstancias se utiliza un equipo dotado de una mascarilla que gradúa la presión del aire para mantener la garganta abierta. Asimismo, el paciente puede ser sometido a una cirugía para corregir alguna malformación en la boca, nariz o garganta.

 

 

Prevención y mejoramiento de trastornos del sueño

 

Algunas reglas generales pueden ayudar:

 

  • mantener un horario fijo para ir a dormir y para despertar, ajustándose a él lo más posible y aún los fines de semana y días de descanso;
  • evitar comidas abundantes dos horas antes de ir a dormir, mucho alimento genera estrés por el trabajo que demanda al organismo para su digestión; optar por una cena frugal, excluyendo carnes y grasas animales;.
  • no acostarse con hambre o sed, o después de cenar o beber demasiado; son actitudes que provocan interrupciones en el sueño;
  • disminuir en la noche el consumo de alcohol, café, tabaco y refrescos de cola porque son bebidas estimulantes del sistema nervioso;
  • no leer ni ver televisión acostado; desechar el hábito de acostarse con la

radio encendida o mirando una película;

·        suspender ejercicios dos horas antes de dormir, a fin de que el cuerpo se experimente relajado;

·        no ejecutar actividades mentales de alta exigencia una o dos horas antes de acostarse; las ocupaciones y preocupaciones deben dejarse para el día siguiente;

·        no automedicarse con somníferos; aún los de bajo riesgo de adicción pierden efectividad al cabo de algunas semanas y su suspensión en forma abrupta puede ocasionar nuevas alteraciones en el sueño;

·        procurar que el dormitorio sea silencioso, cómodo y con adecuada ventilación y oscuridad;

·        erradicar la siesta de más de media hora, ya que la misma altera

el ritmo de sueño y vigilia.

 

Fuentes: Murray J, Nadel J. Textbook of Respiratory Medicine. 3rd ed. Philadelphia, Pa: W.B. Saunders Company; 2000:2326-2328.

Moore DP, Jefferson JW. Handbook of Medical Psychiatry. 2nd ed. St. Louis, Mo: Mosby, Inc; 2004:221-223.

 

 

 

 

 

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post