informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
A medida que los años pasan, algunos adultos mayores desarrollan problemas sexuales. Cuando esto sucede, los hombres que hablan con sus esposas, o con sus amigos, sentirían más alivio que conversar el tema con sus médicos, concluyó un estudio realizado con 861 voluntarios.
Los investigadores de la Universidad del Estado de Oregon (Estados Unidos) subrayaron que el resultado fue distinto en las mujeres, ya que ellas no eran proclives a sentir tranquilidad al hablar de sus dificultades sexuales con sus esposos o amigos.
Al envejecer, las personas atraviesan por múltiples modificaciones físicas y psicológicas que se reflejan en la sexualidad. Uno de los primeros signos es que se necesita más tiempo para sentir la excitación.
Además, los hombres y mujeres mayores tienden a perder el interés por el sexo, presentan dificultades para lograr un orgasmo, sufren dolor durante las relaciones o no alcanzan una erección o lubricación plenas.
Estos inconvenientes sexuales llegan surgir por diversos motivos: como una enfermedad física, trastornos emocionales o por la toma de un medicamento.
Algunas enfermedades comunes de la tercera edad como la artritis, el dolor crónico, la diabetes, la incontinencia o los problemas cardiovasculares afectan la satisfacción sexual.
Pero la buena noticia es que los especialistas aseguran que incluso las problemáticas más difíciles se resuelven con el tratamiento adecuado.
Los investigadores de Oregon, que publicaron un estudio al respecto en la revista Journal of Gerontology: Social Sciences, afirmaron que los hombres mayores que hablan de sus dificultades sexuales con su esposa podrían sentirse más confortados.
Para arribar a estas conclusiones trabajaron con 861 personas casadas de 57 a 85 años, que padecían de al menos un problema sexual.
Ryo Hirayama, el autor principal, dijo que solo la mitad de los voluntarios no consultaba a su médico porque no esperaba contención para la cuestión.
Por el contrario, aquellos hombres que conversaron con las esposas y con los amigos ganaron mayor calma.
En el caso de las mujeres, ni charlar con su marido ni con sus amistades diluyó su estrés e infelicidad.
Esto significa que los asuntos de índole sexual de las mujeres son complejas y que debemos reconocer esta realidad, concluyó Hirayama.