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El altruismo, llevar a cabo el hecho concreto de ocuparse más en dar que en recibir, es un ejercicio concreto, factible y real que realza la capacidad personal de ser feliz y es mucho más fácil de lograrlo de cuanto se cree.
No ocuparnos exclusivamente de nosotros mismos
El Segundo Congreso Internacional de la Felicidad, organizado por Coca Cola en Estados Unidos, mostró abiertamente esta realidad tangible con varias exposiciones, entre ellas las del doctor en genética celular del Instituto Pasteur de París, Matthieu Ricard, quien se hizo monje budista desde hace 30 años y es el actual traductor del Dalai Dama.
Una de las conclusiones fundamentales del encuentro se centraron en la necesidad “imprescindible” de que nadie se ocupe exclusivamente de sí mismo; por el contrario, la prescripción es ejercitar a diario “la capacidad personal de la felicidad”, que se alcanza con plenitud “al darse a los demás de manera altruista”.
Descontento y sufrimiento generalizado
Se puede vivir en un paraíso, rodeado de riquezas, sin ninguna carencia ni económica ni siquiera afectiva y, sin embargo, mucha gente aún en estas circunstancias se siente desgraciada, aunque no falte quien erróneamente la califique “desde afuera” como la más feliz del mundo.
Hay extensos estudios neurológicos del laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, que muestran múltiples casos de un descontento generalizado con la vida y un consecuente sufrimiento.
La clave: el altruismo
La felicidad se consigue cuando se piensa en las carestías de quienes nos rodean y de nuestro entorno social y se procura ayudarlos lo más plenamente posible, es decir, cuando se da prioridad a darse a los demás –y sin esperar retribuciones.
Esta modalidad de vida explica que el altruismo es la ejercitación que conduce a sentirse feliz.
La felicidad es un estado mental
“La felicidad es un estado mental, una forma de ser y ver la vida, que debe ser trabajada y practicada y que "no funciona si nos preocupamos sólo de nuestra propia felicidad; cumplir el amor altruista es el camino a la felicidad", subrayó Ricard.
Las angustias son cárceles de las que hay liberarse
Otros participantes del Congreso fueron coincidentes a la hora de definir como ser felices.
El fundador de la ONG "Sonrisas de Bombay", Jaume Sanllorente, que ayuda a los niños de los arrabales, fue contundente al expresar:
“Un porcentaje importante de nuestras angustias son cárceles que hemos construido nosotros mismos, y somos nosotros los que podemos encontrar la llave para salir de ellas".
El secreto: dar más que recibir
Por su parte, la religiosa Lucía Caram , monja contemplativa del convento de las Dominicas de Manresa (Barcelona), que ha puesto en marcha una ONG para atender a menores en la provincia argentina de Tucumán, remarco que "el secreto de la felicidad está más en dar que en recibir".
Aseguro: "Ser feliz es más fácil de lo que pensamos y mucho mejor de lo que nos lo pintan".