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La donación de riñones después de la muerte cardíaca ya es un hecho en Estados Unidos, el Reino Unido, Holanda y Australia. “Esperamos que se extienda su uso en estos países y le demuestren a los demás que es una fuente altamente valiosa de órganos", señaló Andrew Bradley , del Hospital Addenbrooke, en Cambridge, quien dirigió un estudio vinculado a la temática.
Los riñones trasplantados de víctimas de infarto u otras causas de muerte cardíaca son tan aptos como los de muertos cerebrales; hasta se constituirían en una fuente adicional para la donación.
Los investigadores explicaron que no disponen de fundamentos los temores de que los riñones de víctimas cardíacas no alcancen la calidad adecuada para un trasplante, lo cual conduce a que pueden tratarse como los órganos de donantes con muerte cerebral.
"La falta de órganos de donante sigue siendo el principal desafío para la comunidad internacional de trasplantes", dijo Andrew Bradley,
"A partir de nuestros resultados, los donantes con muerte cardíaca son una fuente muy importante y subestimada de riñones de alta calidad", añadió.
Sólo en Estados Unidos, 80.000 personas y otras 7.000 en Gran Bretaña se encuentran en lista de espera para un trasplante renal.
Desde la década de 1970, la mayoría de los órganos de donantes en Gran Bretaña y otros países desarrollados proviene de personas con muerte cerebral, es decir, que sufrieron lesiones cerebrales masivas e irreversibles y precisaban vida artificial para vivir.
En los últimos diez años, disminuyó la cantidad de donantes, como consecuencia de mejoras en la asistencia de pacientes con lesiones cerebrales graves y la reducción de la mortalidad por accidentes de tránsito.
The Lancet, en tanto, publicó que en Gran Bretaña, la cantidad de donantes con muerte cardíaca creció del 3 por ciento en 2000 al 32 por ciento de todas las donaciones en 2009.
El equipo de Bradley analizó la consistencia de los riñones luego de la muerte cardíaca y la relacionó con la calidad después de una muerte cerebral, tomando en cuenta datos del registro de trasplantes de Gran Bretaña.
Los expertos no descubrieron distinciones en la incorporación de órganos en ambos tipos de donantes para receptores necesitados de un primer trasplante,
ni en la función renal posterior, transcurridos entre uno y cinco años del mismo.
Bradley advirtió que esta última investigación debería impulsar un mayor uso de órganos de víctimas cardíacas en el mundo.
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FUENTE: The Lancet,