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En general, el miedo que sienten las personas que deben realizarse una intervención quirúrgica está causado por la anestesia y no por la propia operación.
La anestesia se define como “la práctica de la medicina dedicada al alivio del dolor y al cuidado completo e integral del paciente quirúrgico, antes, durante y después de la cirugía”.
En primer lugar, no deben ingerirse líquidos (ni siquiera agua) ni sólidos durante las ocho horas previas a la intervención. La exposición con el estómago lleno conlleva un riesgo muy serio, de forma que en esta situación sólo la anestesia se practica en casos de urgencia.
Es necesario cenar la noche anterior, porque el ayuno prolongado no es conveniente y aumenta los vómitos post-operatorios, la irritabilidad y la ansiedad.
Las mujeres deben entrar al quirófano sin ningún cosmético, ya que se impide así que el anestesiólogo vea el color de la piel, lo cual es una referencia importante para valorar al paciente.
También hay que retirar joyas o piercings dado que interfieren con los bisturís eléctricos y la persona puede sufrir quemaduras en las zonas en contacto con los metales.
Se insensibiliza sólo la zona donde se realizará el procedimiento, sin alterar el nivel de conciencia. Puede realizarse a través de gotas anestésicas, pomadas aplicadas sobre la piel antes de una punción, o por medio de una inyección.
Medicamentos anestésicos bloquean grupos de nervios o una zona de la médula espinal, con el objetivo de anular el dolor en una parte específica del cuerpo (ambas piernas, zona abdominal baja, un brazo). Otro tipo de esta anestesia es la espinal en sus dos variantes: la subaracnoídea o raquídea y la epidural, que permiten anestesiar zonas más amplias del cuerpo, como todo el hemicuerpo inferior. Se trata de una opción muy empleada en obstetricia, urología y en cirugías de las extremidades inferiores.
En ambos casos el paciente permanece despierto o con una sedación suave, sin sensación de dolor, de modo tal que se encuentra más tranquilo, relajado y, en ocasiones, hasta dormido durante la intervención.
Se logra el estado totalmente inconsciente de la persona, bloqueando todas las sensaciones de dolor y produciendo una gran relajación muscular. Para ello se utiliza una combinación de gases que se inhalan y medicamentos que se administran por vía endovenosa. Es usada en una amplia gama de cirugías, que van desde la apendicectomía hasta complejas operaciones cardíacas.
Es el encargado de calcular en forma permanente las dosis para ajustar el nivel de la anestesia a los requerimientos de la intervención y las características de cada paciente. Es responsable del manejo de las funciones vitales de la persona, incluyendo la respiración, el ritmo cardíaco y la tensión arterial, durante la intervención y en el periodo postoperatorio. Una vez finalizada la operación, revierte el efecto de la medicación anestésica y la persona recobra la conciencia y el control de sus funciones vitales.
El anestesiólogo controla el estado general del paciente. Mediante la visualización de los sistemas de monitoreo, regula el funcionamiento de los órganos vitales, mientras el cirujano realiza su tarea. En la fase de recuperación o despertar, inicia el tratamiento para atenuar el dolor y las molestias posoperatorias.
Los riesgos tienen mucho que ver con el estado de salud del paciente y el tipo de intervención. Mientras dura la anestesia, se practican innumerables medidas y precauciones que ayudan a prevenir cualquier suceso.
Hoy la anestesia es mas segura porque los anestesiólogos reciben años de capacitación especializada.
Gracias al desarrollo de la electromedicina y la informática, el control del paciente es superior. Los medicamentos que se emplean son más seguros y con menos efectos secundarios. En los últimos años se renovó casi por completo el arsenal de fármacos usados en anestesia.
Las complicaciones han descendido notablemente durante los últimos 25 años, coincidiendo con la incorporación de medicaciones más potentes y seguras, y sofisticados sistemas de control y monitorización
Depende de la duración de la anestesia y del tipo de agentes que se hayan empleado, ambos factores son a su vez variables según el tipo de operación. Se agregan las diferencias que existen entre las personas en cuanto a su sensibilidad a la medicación anestésica, pudiendo variar entre unos minutos y varias horas.
Fuente :Bonofiglio, Francisco Carlos y Casais, Marcela N (2006). Me van a anestesiar. Las respuestas a sus dudas sobre la anestesia.. Buenos Aires: Ediciones sobre el hospital.. íd = ISBN 13978-987-23092-1-3 y 10987-23092-1-3