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Uno de cada cinco chicos con resfrío, catarro, u otra infección respiratoria viral sufre una infección en el oído medio, susceptible de ser leve o grave, derivando en lo que se conoce como otitis.
Los microorganismos que dañan a la nariz y a la faringe penetran en la caja del tímpano y se instalan en la mucosa del oído medio, explicó Cristóbal López Cortijo, secretario general de la Sociedad Española de Otorrinología, al formular comentarios sobre un estudio reciente efectuado por investigadores estadounidenses y aparecido en “The Pediatric Infectious Disease Journal”.
Cuando el tratamiento no es el apropiado y los procesos infecciosos no se curan y vuelven a surgir habitualmente, se perjudican las estructuras del oído medio y causan una pérdida de audición.
El cuadro de una otitis se caracteriza por la inflamación de las estructuras que forman el oído y es común que su origen sea una infección.
Según López Cortejo la otitis se clasifica en dos tipos: externa y media.
La externa lesiona a las estructuras del oído externo, es decir, a las que se ubican a un nivel más superficial de la membrana timpánica; su víctima principal es el conducto auditivo externo.
La media, ataca a las estructuras que constituyen el oído medio: la caja del tímpano con los huesitos y sus membranas.
Se da un intenso dolor de oído, pérdida de audición y sensación de taponamiento ótico. “Posteriormente, puede haber otorrea, que es la supuración de pus por el conducto auditivo externo”, manifestó el especialista.
Un catarro o una infección de las vías respiratorias puede ocasionar otitis por la entrada de microorganismos a la caja del tímpano, a través del conducto llamado trompa de Eustaquio, señaló, por su parte, la investigación norteamericana.
Respecto a este conducto, el informe investigativo abundó en detalles: se extiende desde el oído medio hasta la parte posterior de la garganta y drena el líquido que normalmente se provoca en el oído medio.
Si se bloquea la trompa de Eustaquio, se acumula líquido y puede generar infección.
Toda esta información se halla disponible en el sitio web “medlineplus”.
Las personas que suelen sufrir lesiones en la membrana timpánica o perforaciones en la caja del tímpano, hechos que favorecen el avance de la infección, son las más predispuestas a contraer un catarro o un daño en las vías respiratorias.
Aquí radica un problema de índole inmunológico inmaduro y una trompa de Eustaquio que anatómica y funcionalmente estimula la infección. La circunstancia se presenta a menudo en los niños.
Los científicos realizaron el seguimiento de 294 niños que contaban entre seis meses y tres años; todos ellos tenían otitis media aguda.
El 22% padeció una infección en el oído medio en la primer semana de haber adquirido la infección respiratoria.
Los síntomas en que se basó el diagnóstico de otitis media fueron: fiebre, dolor de oído, inflamación del tímpano y líquido en el oído medio.
La inflamación del tímpano fue leve en un 8%, moderada en el 59% y grave en otro 35.
Ciento veintiséis chicos mostraron infección en los dos oídos; más de la mitad tuvo infección más pronunciada en un solo oído.
Se administraron antibióticos siempre que fue posible.
De los 28 pequeños con infección leve del oído medio, 24 mejoraron sin antibióticos, cuatro empeoraron y tres de ellos necesitaron la prescripción de una nueva tanda de esta medicación.
Las otitis externas se tratan comúnmente limpiando el conducto y agregando gotas óticas con antibiótico y antiinflamatorios. Asimismo, se recetan analgésicos por vía general.
Las otitis medias requieren tratamiento antibiótico general y limpieza y descongestión de la nariz.
Las infecciones reiteradas dañan las estructuras del oído medio y ocasionan una pérdida de audición de modalidad transmisiva. Entonces, su recuperación se persigue con un tratamiento quirúrgico.
Ya menos frecuentemente –añadió el experto español- “la infección lastima las estructuras del oído interno con una pérdida de audición de tipo sensorineural; no se resuelve con cirugía y hay que acudir a medios de rehabilitación”.
Una otitis puede complicarse con meningitis, si bien no es usual, y reviste suma gravedad (inflamación de membranas que recubren el cerebro y la médula espinal que llega a producir muerte cerebral).