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En muchas ocasiones, al hacer una dieta para adelgazar, aparecen los molestos atracones de comida que llenan de “culpa”, mientras echan a perder todo el esfuerzo realizado.
En principio hay que saber distinguir qué es tener hambre (que es lógico sentirla cuando se reducen la cantidad de alimentos diarios de acuerdo al regimen), sin confundirla con angustia o ansiedad.
Tampoco es bulimia porque no se acompaña de mecanismos compensatorios como vómitos inducidos, uso de diuréticos y laxantes y actividad física intensa.
Es un trastorno de la alimentación que lleva a comer en forma compulsiva, descontrolada y exagerada, que surge una o dos veces por semana o reiteradas veces en un mismo día.
Los alimentos preferidos son los snacks, comidas rápidas, tortas, galletitas, chocolate, que provocan “obesidad temprana” o vuelven más severa la ya existente.
Asimismo, hay que diferenciar entre un atracón y un exceso circunstancial de comida en una fiesta o evento especial.
Se desencadena por estados emocionales negativos, como depresión, soledad, aburrimiento o tristeza. Incluso puede ocasionarse por estímulo del medio ambiente.
Está asociado a comer muy deprisa, a escondidas, ingerir hasta sentirse muy satisfecho, sin respetar los horarios de comida ni las cuatro comidas diarias.
El consumo excesivo suele provocar un alivio momentáneo a la angustia o sentimiento que se experimente en ese momento. Suele suceder a la hora de ir a la cama.
Este tipo de comportamiento afecta a personas perfeccionistas, con baja autoestima, inseguras, con baja tolerancia a la frustración y niveles de ansiedad elevados.
Fuente: FAIRBURN, CHRISTOPHER “La Superación de los atracones de comida”