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Fue rechazado por una comisión científica francesa un estudio reciente de la Universidad de Caen que señalaba que el consumo de maíz transgénico es motivo de tumores mamarios y daños severos en hígados y riñones, con muerte prematura a causa de estas lesiones.
La investigación había asegurado los resultados tras la realización de pruebas en ratas.
Ahora la comisión, conformada por miembros del Alto Consejo de Biotecnología (ACB), exige que se añada una evaluación exhaustiva, independiente y transparente bajo el auspicio de poderes públicos, al destacar que no comprobó la aparición de tumores.
Su meta es tranquilizar a la opinión pública, y aclaró que de confirmarse los perjuicios denunciados habrá de pedir su prohibición a nivel europeo.
Por su parte, la Comisión Europea dispuso que su agencia responsable de la seguridad de los alimentos examine los estudios para adoptar una resolución.
Maíz Monsanto NK603 y herbicida Roundup utilizado mundialmente
Había sido implicado el maíz transgénico producido por una importante agroquímica estadounidense llamada Monsanto, que hizo uso de una modificación genética.
Los científicos de la Universidad de Caen siguieron durante dos años los efectos en doscientas ratas del maíz transgénico NK603 y del herbicida Roundup, el más utilizado en el mundo -los dos productos de Monsanto- desencadenando cuestionamientos de medios gubernamentales, científicos y de defensores del medio ambiente que dijeron que se abandone el cultivo definitivamente.
· Insisten en su prohibición
En su oportunidad la Universidad alertó sobre los peligros en humanos, tras difundir que las ratas machos -alimentadas toda su vida con dicho maíz -contraían tumores hasta 600 días antes que los que no lo ingerían, y en el caso de las hembras se daban en una media de 94 días antes.
Gilles-Eric Seralini, de la Universidad de Caen, y colegas, manifestaron que la dieta contraproducente contenía una variedad de semillas modificadas genéticamente para tolerar las dosis de Roundup.
Pese a que el ACB descartó cualquier amenaza contra la salud humana, Caen insiste en que este maíz y el herbicida se deben prohibir.
Los transgénicos son muy impopulares
Los transgénicos son muy impopulares en Europa y muchos otros países del mundo, pero siguen dominando los cultivos clave de Estados Unidos después que Monsanto incluyó en 1996 soja genéticamente modificada para tolerar su fertilizante Roundup.
El francés Jose Bove, vicepresidente de la comisión de agricultura del Parlamento Europeo y conocido opositor de los transgénicos, solicitó a la Unión Europea la suspensión inmediata de todas las cosechas y autorizaciones de importaciones de cultivos genéticamente modificados.
El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, afirmó que reclamará la prohibición a nivel europeo del maíz NK603, fabricado por la multinacional estadounidense Monsanto, en caso de que se confirmen las conclusiones del trabajo investigativo de la universidad gala.
Dudan de las afirmaciones de la Universidad de Caen
Tom Sanders, jefe de la división de investigación de ciencias nutricionales del King's College de Londres, manifestó que nunca se dio a conocer ningún dato sobre la cantidad de alimento que recibieron las ratas ni cuáles eran sus tasas de crecimiento.
"Este tipo de rata es muy proclive a los tumores mamarios, especialmente si no se le restringe la ingesta de alimentos", explicó.
Los métodos estadísticos son no convencionales –añadió- y las probabilidades no están ajustadas a múltiples comparaciones.
Mark Tester, profesor de la University of Adelaide en Australia, sostuvo que los efectos negativos del maíz y del fertilizante generan dudas, en razón de que ninguna investigación anterior abordó preocupaciones similares y se preguntó por qué en los norteamericanos no se detectaron enfermedades y su longevidad va en aumento.
Los expertos que respaldan a los transgénicos
Quienes respaldan los cultivos transgénicos opinan que análisis previos mostraron “abrumadoramente” su salubridad, si bien se desconoce si habrá posibilidades de que sean inseguros a largo plazo.
Monsanto comunicó que los científicos franceses no corroboraron sus conclusiones.