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Es una acumulación de líquido articular (líquido sinovial) que se forma detrás de la rodilla.
Un quiste de Baker se puede constituir por la conexión de una bolsa normal (un saco normal con líquido lubricante) con la articulación de la rodilla. Este tipo es más común en niños.
La afección también es originada por una hernia de la cápsula de la articulación de la rodilla en su parte posterior, lo cual es más común en adultos. Esto ocurre con una ruptura en el cartílago meniscal de la rodilla.
En las personas mayores, los quistes de Baker con frecuencia están asociados con artritis de la rodilla (lesión de las articulaciones).
Un quiste grande provoca algo de molestia o rigidez, pero generalmente no tiene ningún síntoma. Puede haber una hinchazón dolorosa o indolora detrás de la rodilla.
Se siente como un globo lleno de agua; ocasionalmente, el quiste se rompe y provoca dolor, inflamación y hematoma en la parte posterior de la rodilla y la pantorrilla.
Es muy importante establecer la diferencia entre un quiste de Baker roto y un coágulo de sangre (trombosis venosa profunda), ya que ambos suscitan dolor, hinchazón y hematoma en la parte posterior de la rodilla y la pantorrilla. Un coágulo de sangre es peligroso y requiere atención médica inmediata.
Si la masa muestra cualquier signo anormal, como crecimiento rápido, dolor en las noches, dolor intenso o fiebre, se recomienda una evaluación médica más exhaustiva para descartar tumores no quísticos.
Las radiografías no muestran el quiste ni la ruptura de meniscos, aunque revelan otras anomalías como la artritis.
Una IRM es útil para visualizar el quiste y cualquier lesión de meniscos.
Es frecuente que no se necesite ningún tratamiento y el médico puede observar el quiste con el tiempo. Si es doloroso, el tratamiento generalmente se encamina a corregir el problema subyacente, como artritis o ruptura de meniscos.
La extirpación del quiste no suele hacerse ya que puede producir daño a los vasos sanguíneos y nervios cercanos.
Algunas veces, un quiste se drena ( aspira) o, en casos excepcionales, se quita por vía quirúrgica, cuando se vuelve excesivamente grande o genera síntomas.
Este tipo de quiste no es dañino a largo plazo, si bien puede ser molesto y doloroso. Lo acostumbrado es que desaparezca solo; no obstante, la rapidez con la cual ocurre varía de una persona a otra.
La discapacidad a largo plazo sucede muy poco, dado que la mayoría de los casos mejoran con el tiempo o con cirugía artroscópica (una cámara de televisión conectada con el artroscopio muestra la imagen de la articulación, permitiendo que el cirujano vea dentro de la rodilla, los cartílagos o ligamentos, o debajo de la rótula. El cirujano determina la cantidad o el tipo de daño, y luego si es necesario reparar o corregir el problema)..
Las complicaciones no son comunes. Llegan a incluir:
dolor e inflamación prolongados;
complicaciones de lesiones asociadas, como las rupturas de meniscos.
La persona debe concertar una cita con el médico si se presenta una inflamación detrás de la rodilla que se torna grande o dolorosa. El dolor podría responder a una infección no asociada con este quiste.
Fuente: Thomas N. Joseph, MD, Private Practice specializing in Orthopaedics, subspecialty Foot and Ankle, Camden Bone & Joint, Camden, SC.