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Cuando las emociones no se controlan se tiende a ingerir más alimentos de los necesarios, sin tener apetito, y como consecuencia de sufrir carencias en distintos aspectos de la vida, según cada persona.
Hoy la medicina denomina a este estado “ingesta emocional.”
Las emociones imposibles de sojuzgar empujan a comer, aún después de un almuerzo o cena abundantes y habiendo consumido el postre.
· Causas por las que se ignora la saciedad
Existen múltiples razones para que esta situación también suceda a cualquier hora del día y sin que el organismo pida o precise alimentarse.
Las emociones descontroladas derivan de los siguientes problemas:
a) Educacionales
Hay patrones conductivos que quedan en el inconciente y los individuos se refugian en la comida, recompensándose o fundamentalmente castigándose, si padecen soledad, tristeza, o ante la pérdida de un ser querido, entre otros motivos.
· Premios y castigos
La actitud obedece a una costumbre arraigada en la infancia. Tal es el caso de los chicos a los que se los premia con un dulce y/o algo de su gusto al hacer algo bien, o para demostrarles afecto.
En tanto, se los reprende por un mal comportamiento, castigándolos de manera que se les niega la cena o el almuerzo.
b) Alimentos ricos en grasas y/ azúcares
Ciertos alimentos contienen muchas grasas y azúcares, suben las sustancias químicas corporales creando una sensación de satisfacción que resulta momentánea; por lo pronto, la complacencia lamentablemente se pierde al poco tiempo de haberlos incorporado al organismo.
· Fracaso, muy baja autoestima
Entonces, surge como corolario el fracaso que lleva a comer otra vez; impera la derrota y una muy baja autoestima.
c) Aburrimiento, ansiedad, nerviosismo
El hecho de comer calma el aburrimiento, la ansiedad y un nerviosismo generalizado, sin embargo, la gente que incurre en ello se ve derrotada como en el ítem anterior y se siente mal.
d) Dietas muy restrictivas, imposición cerebral
Las dietas muy estrictas, con plazos muy cortos para adelgazar, generan el efecto rebote.
Una vez que se concluyen o abandonan, el cerebro reacciona imponiendo el deseo de ingerir todos los productos prohibidos en esta modalidad de dietas.
Por ello, los nutricionistas siempre recomiendan una dieta adecuada para que las emociones no ganen la partida y aconsejan que se coman manzanas.
Los beneficios de la manzana
Es una fruta que contribuye a atacar el estrés y a sosegar la gula y el ansia de comida.
Aporta mínimas calorías.
Ingesta emocional en las mujeres
Un estudio publicado en American Journal of Clinical Nutrition, acaba de referirse a la ingesta emocional en torno a las mujeres.
Indica que muchas de ellas buscan amparo en la comida para afrontar el estrés, la ansiedad y el desánimo.
La ingesta se convierte en uno de los pocos placeres que se proporcionan; les basta con abrir la heladera.
· No cortar de raíz los placeres
La psicología propone no cortar de raíz estos placeres, sino variar de a poco esta modalidad de enfrentarse a las circunstancias que las estresan y entristecen para que, finalmente, no necesiten compensarlas con la comida.
· Proceso progresivo, platos sabrosos y saludables
En un proceso progresivo, deben mejorar su alimentación; introducir platos sabrosos, pero ligeros y saludables, que no pongan en riesgo la salud a la hora en que las emociones las embargan.
· Por qué la manzana
La manzana es excelente, el dulzor de la fructosa aplaca el apetito y solo dispone de 50 calorías por cada 100 gramos; asimismo, su aporte en fibra crea saciedad y elimina toxinas en la digestión.
Es perfecta como postre o tentempié y es posible asarla si no se prefiere fresca.
En caliente aligera algunas recetas de carne, reemplaza a tubérculos, cereales y legumbres que pueden resultar más pesados a la hora de digerirlos.
Otras fuentes consultadas: Universidad Complutense de Madrid
Clínica de la Ansiedad, trastornos en la alimentación, Cataluña
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