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Los movimientos o sonidos repentinos y repetitivos, comúnmente ajenos a la voluntad y control del niño, son más frecuentes en la población infantil de lo que se piensa.
No son una enfermedad mental
Los tics se observan en uno de cada seis chicos, pero no constituyen una enfermedad mental, y además la costumbre es que desaparezcan a medida que ellos crecen.
El 16,8% de los menores los padecen en el mundo, entre el primer año de vida y los seis años, de acuerdo a una investigación epidemiológica de reciente data encarada por el Hospital General Yagüe de Burgos (España).
Mayor incidencia en los varones
Se dan más en los varones que en las niñas y se van o disminuyen cuando ellos aumentan su edad.
Un estudio pormenorizado se efectúo en España sobre 1158 escolares y conforme lo divulgó el servicio científico SINC, los resultados caben para los países del mundo occidental.
No tienen repercusión funcional, influye el estrés
La mayoría de los tics son trastornos leves sin repercusión funcional, manifestó la neuróloga Esther Cubo, autora principal del nuevo trabajo investigativo sobre esta modalidad de afección en las criaturas.
Se evidencian dificultades de movimiento que saben fluctuar y acrecentarse con el estrés, producto de problemas familiares o en la escuela.
No se relacionan con insultos
La neuróloga reconoció la falta de conocimiento, incluso entre los médicos, porque se tiende a asociar equivocadamente los tics con coprolalia (insultos, palabras malsonantes).
La causa específica todavía se desconoce
Si bien los motivos (o posible única razón) atribuidos al surgimiento de los tics todavía entran en el campo de lo desconocido, es real que cuando pasan los años bajan en intensidad, se ocasionan menos a menudo y llegan a dejar de ocurrir para siempre.
Características de los tics, pueden extenderse entre los 6 y 11 años
Son movimientos estereotipados, involuntarios, inoportunos, no propositivos, absurdos, irresistibles, de los músculos esqueléticos o faringo-laríngeos. Estos últimos son los responsables de la emisión de sonidos o ruidos, pudiendo extenderse desde los 6 a los 11 años de edad.
Así lo explicó el doctor Emilio Fernández-Álvarez, del Servicio de Neuropediatría, del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona, España) y autor del libro ‘Entender los tics’.
Trastorno orgánico y factores emocionales
Son un trastorno orgánico, del movimiento, aunque no se descartan factores emocionales en su expresión.
La inteligencia es normal
Los tics no crean ninguna patología mental y la inteligencia de los chicos con estos perjuicios es totalmente normal.
El 99% de los casos se va espontáneamente antes de los 15 años de edad, son transitorios y dejan de ser antes de un año de su aparición.
Se vinculan principalmente con el rostro, el cuello o los hombros.
Guiños, muecas, movimientos de nariz y fruncimiento de ceño son los más comunes, lo que significa que casi siempre se manifiestan en la cara.
Por lo regular, aparecen en la infancia, porque entonces, el cerebro y el sistema nervioso están en desarrollo; es muy extraño que se vean después de los 18 años tras haber sido contraídos en la etapa infantil.
Otra fuente consultada: académico de la Facultad de Psicología (FP), de la Universidad Autónoma de México, Rodolfo Solís Vivanco.