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Para practicar Pilates hay que aprender a desatenderse de los problemas o rutinas cotidianas.
Los ejercicios implican la participación de la mente y de los músculos.
Visualización e imaginación
Para fortalecer, estirar y alargar el cuerpo se deben visualizar –conforme lo va indicando el profesor- el cierre y descenso de las costillas e imaginarse el ombligo en el que se contraen los abdominales. La actividad se acompaña de inhalación y una extensa exhalación.
El método se creó en la década del 20 del pasado siglo
Tiene sus similitudes con el ballet, explicó Geraldina Enrica, quien estudió esta última disciplina en Milán y es actualmente propietaria del Centro Omnio de Pilates en Madrid, tras formarse en el método Pilates a través de la BASI (Cuerpo Artes y Ciencias Internacionales) creado por Joseph Pilates en la década de los años 20 del siglo pasado.
Trabaja todo el cuerpo, exige fuerte conexión mente-cuerpo
El Pilates consta de más de 500 ejercicios únicos que ponen énfasis en el trabajo del cuerpo en su totalidad y con una amplia conexión mente-cuerpo.
Máxima concentración
Se utilizan colchonetas, balones gigantes y máquinas que acompañan los ejercicios.
Se requiere una máxima concentración; de ahí que se pide a los participantes que limpien su mente. La gente debe estar concentrada al realizar las prácticas y centralizada en plenitud en los ejercicios.
Cómo es una clase
Se inicia con un giro lento en la colchoneta; luego, corresponde ponerse de pie y mirar hacia abajo. A continuación, paulatinamente, dejar que el peso de la cabeza y de los brazos caiga hacia abajo.
El vientre se recoge, las caderas descansan sobre las plantas de los pies y el peso queda así distribuido con uniformidad.
De manera simultánea, las personas giran, exhalan y contraen los abdominales y se levantan a sí mismos.
Transición mental
Los movimientos dan lugar a una transición mental; decaen las responsabilidades diarias y la mente se prepara para su fortalecimiento y para el entrenamiento corporal.
· Calentamiento, fuerza, alineación
El calentamiento prosigue con ejercitaciones en la colchoneta y una máquina denominada “El Reformador” que posee resortes, engranajes, correas y poleas que oponen una resistencia (junto con la resistencia suministrada por el propio peso corporal); colabora para trabajar la fuerza, la flexibilidad y la alineación.
Cómo es el Reformador
El reformador es un tanto pequeño, semejante a una máquina de remo, aunque más complejo y se ve un poco pequeño, como una máquina de remo aunque más compleja y variable.
La persona se acuesta, se sienta y tira de las correas (para trabajar los brazos y las piernas) o presionando la barra de pie.
· Resistencia
Los muelles se hallan codificados por color para observar la cantidad de resistencia que ofrecen, y el instructor fija las opciones adecuadas para el entrenamiento de cada individuo.
· Primero los hombros y después los dedos del pie
La clase se emprende con los hombros hacia atrás y abajo y el vientre relajado; los pies se colocan en primer plano en paralelo.
Con posterioridad, solo los dedos de los pies se colocan en la barra.
Esta es la posición V, es decir, dedos de los pies en la barra y los talones debajo para después pasar las plantas de los pies sobre la barra y los dedos. Se cumplen diez o más repeticiones de cada ubicación.
Músculos isquiotibiales, cuádriceps, tobillo, cadera
De este modo, se trabajan los músculos isquiotibiales y los cuádriceps y ayudan a estabilizar el tobillo y la apertura de la cadera.
En toda la serie no dejan de actuar los abdominales.
Participan cuerpo y mente en movimientos precisos
Los movimientos son precisos y reflexivos. Para saber si el trabajo se hace bien, hay que sentir la resistencia de fondo y que el cuerpo y la mente participan por igual.
En principio y siempre, el énfasis debe estar puesto en sacar el vientre.
Ejercicio de la rana
Un ejercicio llamado la rana se caracteriza por localizar los pies en las correas con una pelota entre ellos y tirar de las rodillas para ulteriormente empujar hacia fuera.
Invariablemente el alumno tiene que concentrarse y pensar en el lazo mente-cuerpo.
Al concluir la clase, se experimenta una mayor conciencia de la postura y de los movimientos. Entonces, hay que pararse de pie recto.
Lo fabuloso es que se ha abandonado el estrés del día y se gana en energía y disposición para afrontar la próxima clase y la vida cotidiana.
Los músculos recibieron un gran entrenamiento como si lograran una fortaleza extra.