informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Un estudio reveló que, las personas – con menos de 50 años – que reúnen antecedentes familiares de cáncer pancreático, corren mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
Un 3 por ciento de los casos de cáncer pancreático son conocidos como formas familiares, es decir, que el mal afectó a dos o más parientes de primer grado (hermanos, un padre o un hijo), también con menos de 50 años. Mutaciones en varios genes estarían asociadas con el cáncer.
Los autores del estudio hallaron que, en esas familias, la edad del paciente al momento del diagnóstico fue un factor importante en el riesgo de otros parientes de desarrollar la enfermedad.
A diferencia de la población general, los miembros de familias afectadas tenían seis veces más riesgo.
Pero eso aumentó a nueve veces cuando se había diagnosticado a un familiar antes de los 50, publicó el equipo en el Journal of the National Cancer Institute.
Estos datos servirían para asesorar a las personas con alto riesgo genético de cáncer pancreático porque describen la posibilidad que tiene una persona de generarlo, dijo la doctora Alison P. Klein, de la Johns Hopkins School of Medicine, en Baltimore.
Además, ayudarían a los investigadores a identificar a las personas que más se beneficiarían con el análisis para detectar precozmente crecimientos sospechosos.
El cáncer de páncreas tiene un pronóstico lúgubre: sólo un 5 por ciento de los pacientes sigue vivo a los cinco años del diagnóstico.
Eso se debe en gran parte a que el cáncer rara vez se detecta a tiempo; los síntomas (pérdida de peso, dolor en la parte superior del abdomen e ictericia) aparecen cuando ya hay metástasis.
"Aún no existe un programa de análisis adecuado", sostuvo Klein. El equipo está estudiando la efectividad del ultrasonido endoscópico, en el cual se introduce una sonda por la boca hasta el intestino delgado y de ahí se dirige hacia el páncreas.
Para el equipo, los resultados sugieren que los ensayos clínicos se deberían concentrar en las familias con cáncer pancreático de aparición juvenil.
Se estima, por ejemplo, que una persona con uno o dos familiares de primer grado con cáncer pancreático y por lo menos un pariente con la enfermedad diagnosticada a los 40 años, tiene un 16 por ciento de probabilidad de tener el cáncer a los 80 años.
En cambio, disminuyó la incidencia al 7 por ciento cuando los familiares tenían 60 años al momento del diagnóstico y al 3 por ciento si contaban con 80 años.
FUENTE: Journal of the National Cancer