informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Existen cerca de 30 variedades de peras, de diferentes colores, texturas y sabores, y se pueden comer en todas las estaciones del año.
La última variedad la decubrió la Estación de Investigaciones de Frutas de Kernaeysville, Virginia. Se trata de “Blake ´Pride”, que es resistente a la enfermedad llamada “fire blight” provocada por una bacteria. que justamente ataca a este fruto.
Corazón: por su bajo contenido en hidratos de carbono resulta recomendable para diabéticos, hipertensos y quienes hayan padecido enfermedades cardíacas.
Rica en potasio: dada su abundancia en potasio su consumo es conveniente para todos aquellos que toman diuréticos y ,por ende, suplen las pérdidas de este mineral. Como es ligeramente astringente es apropiada en caso de diarrea y, por su suave efecto diurético, en situaciones de retención de líquidos.
Riñones: la ingesta durante 10 días de uno o dos kilos de peras peladas, propicia el buen funcionamiento de los riñones y el descenso de la tensión arterial.
Digestión: todas las variedades son excelentes para facilitar una buena digestión, aún cuando no estén suficientemente maduras.
Tercera edad y niños pequeños:las personas de edad avanzada, como los niños, deberían comerlas con asiduidad porque ayudan a depurar el organismo, aportan calcio –tan necesario para la osteoporosis- y contribuye a descalcificar las arterias, mejorando los huesos.
El valor energético por unidad es de 58 calorías; aporta proteínas, lípidos, potasio, fósforo, calcio, magnesio, vitamina C, grasas saturadas y cero colesterol.
Para saber si están maduras deben ceder a una leve presión del dedo. Al guardarlas, hay que liberarlas de cualquier bolsa o envoltorio para que puedan “respirar”.
Se conservan en lugares frescos , secos y protegidos de la luz. Se aconseja ubicarlas en la parte menos fría de la heladera, no más de tres días, para retrasar su maduración.
Fuente: Georgina Alberro, médica nutricionista argentina
Existen cerca de 30 variedades de peras, de diferentes colores, texturas y sabores, y se pueden comer en todas las estaciones del año.
La última variedad la decubrió la Estación de Investigaciones de Frutas de Kernaeysville, Virginia. Se trata de “Blake ´Pride”, que es resistente a la enfermedad llamada “fire blight” provocada por una bacteria. que justamente ataca a este fruto.
Corazón: por su bajo contenido en hidratos de carbono resulta recomendable para diabéticos, hipertensos y quienes hayan padecido enfermedades cardíacas.
Rica en potasio: dada su abundancia en potasio su consumo es conveniente para todos aquellos que toman diuréticos y ,por ende, suplen las pérdidas de este mineral. Como es ligeramente astringente es apropiada en caso de diarrea y, por su suave efecto diurético, en situaciones de retención de líquidos.
Riñones: la ingesta durante 10 días de uno o dos kilos de peras peladas, propicia el buen funcionamiento de los riñones y el descenso de la tensión arterial.
Digestión: todas las variedades son excelentes para facilitar una buena digestión, aún cuando no estén suficientemente maduras.
Tercera edad y niños pequeños:las personas de edad avanzada, como los niños, deberían comerlas con asiduidad porque ayudan a depurar el organismo, aportan calcio –tan necesario para la osteoporosis- y contribuye a descalcificar las arterias, mejorando los huesos.
El valor energético por unidad es de 58 calorías; aporta proteínas, lípidos, potasio, fósforo, calcio, magnesio, vitamina C, grasas saturadas y cero colesterol.
Para saber si están maduras deben ceder a una leve presión del dedo. Al guardarlas, hay que liberarlas de cualquier bolsa o envoltorio para que puedan “respirar”.
Se conservan en lugares frescos , secos y protegidos de la luz. Se aconseja ubicarlas en la parte menos fría de la heladera, no más de tres días, para retrasar su maduración.
Fuente: Georgina Alberro, médica nutricionista argentina