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Recordar los sucesos del pasado de modo negativo contraría la salud física y mental, así como crea una mala predisposición para afrontar las experiencias presentes y las expectativas sobre el futuro.
Visión optimista o pesimista
La salud depende mucho de cómo las personas perciben su calidad de vida, ya sea con una visión optimista o pesimista a la hora de experimentar enfermedades – aun leves y sin consecuencias- y ante la posibilidad de contraerlas.
Lo peor: mala actitud ante el pasado
El aspecto que más influencia en el deterioro de la salud se vincula con la evocación del pasado con dolor, según una investigación de la Universidad de Granada (España).
Una mirada negativa de cuanto ha ocurrido en periodos anteriores de la vida es la que más se relaciona con bajos indicadores de salud, subrayó Cristián Oyanadel, uno de los autores.
Calidad de vida, presente, pasado, futuro
El estudio evaluó a 50 personas de 20 a 70 años, las que fueron sometidas a un exhaustivo seguimiento.
Cada una respondió un cuestionario amplio que giró en torno a cómo veía su pasado, su presente y su futuro; en tanto, los especialistas se ocuparon de analizar su salud física y mental.
· Pesimismo
Pudo constatarse que sostener una visión pesimista sobre cualquiera de los tres ciclos perjudica el bienestar.
Limitaciones físicas, menor rendimiento laboral
Los voluntarios que no consiguieron despegarse de su pasado y siempre con una actitud predominante de dolor, demostraron serias dificultades para realizar una actividad física diaria, sumando limitaciones corporales para desarrollar su trabajo cotidiano.
Dolor físico, depresión, ansiedad, cambios de conducta
Además, sentían con intensidad el dolor físico y mostraron –hallándose sanos- un mayor riesgo de enfermarse.
Se agregó en ellos una fuerte tendencia a la depresión, ansiedad y cambios de conducta.
Tampoco es bueno sólo pensar en el futuro
Quienes depositaron sus objetivos personales en el futuro, sin conectarse con las circunstancias felices de su pasado y oponiéndose a disfrutar de las situaciones placenteras que les ofrecía su presente, tampoco se sintieron bien.
Aunque no se lesionó su salud física y mental llevaban una menor calidad de vida.
Lo ideal es el equilibrio
Una personalidad equilibrada es el ideal para disponer de una actitud saludable en las tres zonas temporales.
Este perfil permite aprender positivamente de las circunstancias pasadas. Entonces, los individuos persiguen sus objetivos a futuro, se exigen para lograrlos, pero no dejan de poner su atención en sus emociones y viven los acontecimientos de su presente con placer, explicó Oyanadel.
· Físicamente fuertes y mejor salud mental
A esta gente se le atribuye sabiduría de vida, es más fuerte físicamente y posee una mejor salud mental; reúne menores tendencias a enfermarse y el dolor corporal no la limita para cumplir sus quehaceres.