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Una reciente investigación confirma que la flor de la ducha constituye un sitio que alberga y produce diversas colonias de bacterias, con sus consecuentes afecciones.
En el caso de individuos inmunodeprimidos, sería una verdadera fuente de infecciones.
Investigadores de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, tras recopilar muestras de distintas ciudades de USA, observó que cerca del 30% de las duchas concentraban altas colonias de la bacteria Mycobacterium avium, que es provocadora de infecciones pulmonares si se inhala en individuos con escasas defensas.
Esta bacteria, concentrada, es 100 veces superior a la que se halla en el agua potable corriente.
Para llegar a esta conclusión, los especialistas usaron sofisticados instrumentos y técnicas de laboratorio para analizar el estado de salubridad de las duchas de nueve ciudades en siete estados, que incluyeron Nueva York, Chicago y Denver.
Según explicó el Doctor Norman Pace, autor principal del estudio que publicó la prestigiosa revista científica PNAS, "Si se abre la ducha y se recibe el chorro de agua directamente en la cara, probablemente la persona recibe una carga particularmente elevada de bacterias Mycobacterium avium, algo que no es precisamente muy saludable".
Cansancio, tos seca persistente, dificultad para respirar, debilidad y la "sensación general de malestar".
Aquellos sujetos con un sistema inmune comprometido son más proclives a la infección.
"Si el sistema inmunológico no está debilitado de alguna manera", no existe riesgo, explicó Pace.
Advirtió: “las flores de duchas de material plástico tienden a acumular una mayor cantidad de elementos patógenos y las de metal son una buena alternativa."