informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Acaban de identificar los circuitos cerebrales que fijan el mecanismo por el cual la gente obesa se ve impedida de bajar de peso.
· Neurotransmisor neuropétido Y
Investigadores australianos han demostrado que cuando se disminuye de manera drástica la ingesta alimentaria, los niveles del neurotransmisor neuropéptido Y (NPY) se incrementan, actuando como indicadores de que el cuerpo siente apetito y debe reducir el gasto de energía.
En consecuencia, los obesos no pierden peso.
Dieta y menos baja de kilos y/o gramos
Esto explica, en otras palabras, que el hecho de cumplir una dieta y comer menos, lleva al gasto de menos energía y se bajan menos kilos y/o gramos.
El hallazgo corresponde al Instituto Garvan de Investigación Médica en Sydney y sus conclusiones se han publicado en la revista científica Cell Metabolism.
NPY estimula el apetito
El estudio dirigido por los doctores Lin Shu y Shi Yanchuan, y el profesor Herbert Herzog, evaluó la complejidad de los procesos que accionan en persecución del equilibrio de energía. Utilizaron una muestra de varios modelos de ratones.
El NPY se conoce por fomentar el hambre, y ejerce un papel importante en la determinación del organismo a la hora de quemar o conservar energía.
Cómo se desenvuelve este neurotransmisor
El neurotransmisor aludido surge en una región particular del cerebro, que es el núcleo arqueado del hipotálamo y cuya tarea es inhibir la activación de la grasa parda: uno de los tejidos primarios por medio de los cuales el cuerpo produce calor.
Grasas blanca y parda
En el organismo hay dos tipos de grasa, la blanca y la parda.
La obesidad es resultado de una suma desmedida de grasa blanca, que es la que almacena la energía.
Pero, la parda o marrón es como un generador de calor.
Acopio y eliminación de kilocalorías
Alrededor de 50 g de grasa blanca acopia 300 kilocalorías de energía, mientras que los mismos gramos de la marrón eliminan en general mucho menos de 300 kilocalorías diarias, según cada persona.
Todos los seres humanos nacen con grasa marrón en torno al cuello, una forma de mantenerse calientes y que en las mujeres favorece la lactancia.
Hasta hace poco tiempo atrás, se consideraba que la grasa parda desaparecía; ahora se sabe que se localiza en la totalidad de los adultos.
Crecimiento brusco de NPY
Cuando no se come, o decrece radicalmente el consumo de calorías, el NPY aumenta violentamente y de inmediato, aseguró Herzog.
Las elevaciones significativas de NPY informan al cuerpo que está pasando hambre, y que debe procurar la reposición y atesoramiento de la energía tanto como le sea factible.
Por ello, la tendencia del cuerpo es dominar los procesos que no son absolutamente necesarios para la supervivencia.
· Control riguroso
La evolución ha dotado a ambos sexos de las herramientas humanas para sobrevivir a la hambruna y poseerlas rigurosamente controladas.
Nuestros antepasados que sobrevivían de la caza y la pesca, no podían quedarse sin energía porque morían de inanición y evolucionaron orgánicamente para enfrentar esta circunstancia.
Alimentos abundantes en grasas y azúcares
Hasta el siglo XX, no existían cadenas de comidas rápidas y los individuos no accedían con facilidad a alimentos muy ricos en grasas y azúcares.
Entonces, en términos evolutivos, era poco probable que engordaran mucho; los mecanismos aparecieron para evitar la pérdida de peso.
El reto: manipular el circuito cerebral
La obesidad es una epidemia contemporánea; el desafío es buscar cómo engañar al cuerpo para que disipe peso y cómo eludir o manejar el circuito NPY posiblemente con el uso de fármacos.