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El mayor estudio hasta el momento sobre antenas de telefonía móvil, concluyó que los niños, cuyas madres vivieron cerca de una torre de telefonía celular cuando estaban embarazadas, no incrementa el riesgo de tener más riesgo de cáncer que otros.
Investigadores británicos analizaron 1.397 casos de cáncer en niños de hasta 4 años desde 1999 hasta 2001 en el Reino Unido. Mediante un registro nacional de nacimientos, los autores identificaron entonces a 5.588 niños similares sin cáncer.
Luego, compararon lo lejos que las madres de los niños vivían de torres de telefonía celular y la potencia de las señales de las torres. No se detectaron diferencias significativas entre los dos grupos.
La investigación fue financiada por un organismo independiente, con el fin de proveer dinero para evaluaciones sobre los efectos de teléfonos celulares en la salud.
Recibió fondos del departamento de salud de Gran Bretaña y la industria de telecomunicaciones. El estudio fue publicado por la revista médica BMJ.
"Es tranquilizador", dijo Elliot, profesor de epidemiología y medicina de salud pública en el Imperial College de Londres. "Sobre la base de nuestros resultados, las personas que viven cerca de estaciones de telefonía celular no deberían considerar mudarse basadas en razones de salud".
Desde que fue realizado el estudio, muchas más torres fueron erigidas en Gran Bretaña con la llegada de la tecnología 3G.
La exposición a radiofrecuencias de torres de telefonía móvil es menor que la exposición a teléfonos celulares. Elliott y sus colegas estimaron que un día de exposición a una torre es igual a 30 minutos de uso de celular. Incluso a esos bajos niveles, algunos expertos se han preocupado sobre el impacto en niños.
A medida en que los teléfonos celulares extienden su presencia en el mundo y se vuelven esenciales para la vida , algunos se han preguntado si los aparatos conllevarían un costo de salud.
Ya hace poco tiempo atrás, un vasto estudio sobre teléfonos celulares y cáncer descartó una conexión entre los dos.
Algunos expertos dicen que las preocupaciones sobre las torres de telefonía celular han sido creadas mayormente por los propios temores de la gente, no por datos científicos.