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Una técnica moderna para extirpar las amígdalas reduciría más la tasa de complicaciones que otros dos enfoques quirúrgicos muy utilizados.
Un equipo que estudió a 3.400 niños y adolescentes operados halló que la cirugía con un microdesbridador (dispositivo para cortar tejido en las amígdalas) tenía una tasa menor de sangrado postquirúrgico y de deshidratación que las otras dos técnicas evaluadas.
Aun así, el equipo insistió en que las tres técnicas (microdesbridación, electrocauterización y coblación) originan pocas complicaciones.
El 2 por ciento de los participantes sufrió algún problema grave, como sangrado o deshidratación con hospitalización de emergencia.
Sobre la cirugía, los padres deberían conversar con el cirujano que operará a sus hijos sobre la técnica que utilizará, indicó el doctor Craig S. Derkay, autor principal del estudio y director de otorrinolaringología pediátrica en el Children's Hospital of the King's Daughters, en Norfolk, Virginia.
Dada la importancia de la experiencia, "lo mejor es que el cirujano use la técnica con la que mejor resultados obtiene", aclaró Derkay.
La tonsilectomía se aplicaba en niños con dolor de garganta recurrente, entre 1950 y 1970, efectuándose más de 1 millón por año en Estados Unidos; luego, disminuyó por la falta de pruebas de su efectividad y el uso de antibióticos para tratar las infecciones.
Hoy, la cirugía se realiza a unos 500.000 niños por año, generalmente se les extirpan las amígdalas y las adenoides, que son masas de tejido que impiden que los gérmenes ingresen al organismo por la garganta y la nariz.
A veces, esa adenotonsilectomía se ejecuta en niños con dolor de garganta que no responden a los fármacos. Pero a menudo se destina para tratar la apnea obstructiva del sueño, un trastorno que suspende por segundos la respiración nocturna.
En los chicos, el agrandamiento de las amígdalas y las adenoides causa apnea del sueño.
La adenotonsilectomía siempre se realizó con un bisturí o un electrocauterizador. Aunque en la última década aparecieron nuevas metodologías sin que se conozcan tasas de complicaciones.
Uno de esos enfoques es la microdesbridación, mediante un dispositivo eléctrico cortante por rotación que reduce -no extirpa- la cantidad de tejido de las amígdalas y las adenoides.
La coblación, en cambio, a través de radiofrecuencia, quita tejidos de manera parcial o total.
En el nuevo estudio, el equipo de Derkay revisó las historias clínicas de 3.362 pacientes menores de 18 años a los que se les había hecho una tonsilectomía o una adenotonsilectomía en el hospital entre 2005 y 2008.
El 0,7 por ciento de los pacientes operados con un microdesbridador sufrió sangrado o deshidratación grave postquirúrgica, comparado con el 2,8 por ciento de los pacientes tratados con coblación y el 3,1 por ciento de los sujetos a electrocauterización.
De acuerdo a Derkay, el microdesbridador produjo menos complicaciones porque no lesiona la "cápsula" de tejido conectivo que protege el músculo que soporta a las amígdalas.
En un ensayo clínico previo, el equipo había observado que los niños intervenidos al azar con la microdesbridación se curaban y volvían a comer normalmente, en forma más rápida que los que habían sido sometidos a electrocauterización.
Esa casi inminente recuperación explicaría, para el autor, por qué los participantes del nuevo estudio sufrieron menos sangrado y deshidratación postquirúrgica.
FUENTE: Otolaryngology - Head and Neck Surgery,