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Especialistas en la enfermedad de Alzheimer hallaron que las personas con antecedentes familiares de esta afección a menudo tienen cúmulos de una proteína tóxica en sus cerebros, aunque gocen de buena salud.
Estos resultados conducirían a nuevas maneras de identificar a quienes reúnen más probabilidad de desarrollar la condición, cuando aún hay tiempo de hacer algo al respecto antes de que aparezcan los síntomas, señaló Lisa Moscone, del Centro Médico Langone de New York University, cuyo estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
"En este momento, los tratamientos presentan la mayor chance de éxito", agregó,por lo cual el equipo efectuará el seguimiento del grupo sometido a prueba para concretar un trabajo mucho mayor
Los tratamientos actuales no revierten el curso del Alzheimer, una forma de demencia degenerativa que afecta a más de 26 millones de adultos mayores en todo el mundo.
El deterioro cognitivo de este Mal se caracteriza por dificultades en la memoria, el juicio, la percepción y el razonamiento.
El equipo de Moscone usó una técnica por imágenes, llamada tomografía por emisión de positrones (PET),con una tintura fluorescente:Compuesto Pittsburgh B, que ilumina los cúmulos de la proteína beta amiloide, una característica del Alzheimer.
Los médicos tomaron imágenes de los cerebros de 42 personas con un promedio de edad de 65 años y un funcionamiento normal del cerebro. Luego los dividieron en tres grupos de 14 pacientes: uno tenía madres con Alzheimer, otro, padres con la enfermedad y, el último, padres con una actividad cerebral normal.
Las imágenes de los 42 pacientes mostraron que aquellos cuyos progenitores -ya sea madres o padres- sufrieron el trastorno eran mucho más propensos a tener placas amiloides en sus cerebros.
Esto fue particularmente cierto en las personas cuyas madres padecieron Alzheimer.
"Contienen alrededor de 20 por ciento más de depósitos de beta amiloide en sus cerebros. En otras palabras, corren un riesgo cuatro veces mayor de patología beta amiloide", afirmó Moscone.
Las conclusiones confirman otros estudios que sugirieron que poseer una madre con Alzheimer podría ser un importante factor de riesgo.
"Pareciera que si se cuenta con un antecedente materno de la enfermedad de Alzheimer, el riesgo de placa beta amiloide y de reducción de la actividad cerebral es mucho mayor, en comparación con un padre afectado", explicó Moscone.