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Cada día mueren 1000 embarazadas en todo el mundo, en su mayoría por menores cuidados obstétricos en zonas rurales, áreas de conflicto y el virus VIH.
Son fallecimientos innecesarios, que podrían evitarse –informó la Organización Mundial de la Salud- que reconoció que en los últimos 20 años bajó el número de decesos a un tercio por menos complicaciones en el embarazo y el parto, aunque dista mucho de ser una expectativa favorable.
Las embarazadas en naciones pobres corren una probabilidad 36 veces mayor de morir en relación con las que residen en países ricos.
Pese a la declinación de muertes en las últimas dos décadas, las cifras de mortalidad materna se hallan muy por encima de los objetivos de las Naciones Unidas, agregó en un comunicado la OMS.
"Debemos brindar mucho más cuidados obstétricos en ámbitos rurales, regiones de conflicto y mujeres con Sida”,especificó el director ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake.
En los países en desarrollo y en Äfrica subsahariana un 99 por ciento de 358.000 muertes de embarazadas –en el transcurso del embarazo o parto-ocurrió en países en vías de desarrollo, y más de la mitad en Africa subsahariana, según un informe dado a conocer por las Naciones Unidas antes de una cumbre en Nueva York sobre los Objetivos del Milenio.
Las esperanzas de la ONU apuntan a una disminución anual del 5,5% de muertes desde el 2010 hasta el 2015.
Para lograrlo, se necesitan miles de millones de dólares por año, a los que el mundo se comprometió, dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Hay cuatro causas principales de mortalidad en la mujer: hemorragias después del parto, infecciones, desórdenes de hipertensión y abortos practicados sin las condiciones adecuadas, afirma la OMS.
"Estas complicaciones, intolerables e inaceptables, provocan millones de muertes que pueden prevenirse fácilmente", declaró Ban.
Se está aplicando a través de la OMS, una mejor formación de matronas, mejores servicios de planificación familiar y un mayor cuidado en el parto y seguimiento posterior en hospitales y clínicas de todo el mundo.
Por otro lado, el vicepresidente del Banco Mundial, Tamar Manuelyan Atinc, destacó que hay que reforzar el hecho de que las familias pobres accedan a atención sanitaria, entre la que incluyó la planificación familiar, el tratamiento obstétrico de emergencia y la supervisión posparto, como acciones esenciales para que abunde el descenso de la mortalidad materna.