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El vómito surge como defensa inmediata o aviso de que el cuerpo no puede ingerir nada y se ve agredido por una situación extrema psicológica, excitándose paquetes de nervios y vasos sanguíneos, inclusive como una reacción adversa a un circunstancia extrema psicológica que rechaza toda adversidad en actitud defensiva. Así reaccionan muchos chicos hiperactivos.
Lo que se conoce como TDAH = Trastorno por déficit de atención con hiperactividad muestra movimientos rápidos, sin coordinación, que imposibilita la circulación sanguínea y no compensa la deficiencia respiratoria.
Dentro de cada músculo se encuentran vasos sanguíneos y nervios que serán excitados por el movimiento, esto garantizará “de momento” la circulación deficiente consecutiva a una respiración pobre, por la falta de maduración.
Una investigadora española destacó: “hay factores comunes a los niños con hiperactividad: deficiencias en el crecimiento y desarrollo del cráneo y cara, boca abierta, nariz sin base, labios secos, sin tono muscular; en fin, fases sin mucha capacidad de gestos, debido a la acción pobre de los músculos faciales; en odontología llamamos a este inconveniente: Síndrome de respiración bucal, que corresponde a un déficit de maduración, como si la criatura hubiese nacido sin haber completado su desarrollo.
La boca típica del respirador bucal presenta malas posiciones dentarias, labios secos, sin tono, lengua mapeada, encías enrojecidas, todo esto indica una equivocación de funciones, el niño no usa su nariz, que se presenta como meros orificios virtuales secos y sucios.
Las amígdalas, órganos defensivos, vecinos a la cavidad bucal, están permanentemente inflamadas. El aire que penetra por la boca, la suciedad, la sequedad, las ataca constantemente.
Por vecindad con las trompas de Eustaquio participan de la inflamación, complicándose el cuadro hacia los oídos; se desencadena otitis media a repetición, con el peligro de una meningitis si las defensas son ya muy bajas.
• Leche de vaca: no se halla un trabajo científico que –para estas situaciones- la avale como alimento.
Comidas enlatadas, congeladas, embotelladas con consecuencias desfavorables.
Azúcar blanca (es un químico, tipo placebo muy dañino y nada nutritivo)
Comidas licuadas, molidas, con aditivos químicos, con conservantes, etc. Todo esto constituye una agresión constante al organismo.
Se recomienda comer un 70% de alimentos crudos; de este modo, los órganos internos como hígado, riñones, estómago y demás, casi no sufren deterioro por la edad.
Una pareja con deficiencias de desarrollo cráneofacial da lugar al nacimiento de un vástago que adolecerá de mayores deficiencias que ellos.
Entre esos posibles deterioros surge TDAH o hiperactividad, asma, alergias, pie plano y otros; todas las irregularidades provienen del mismo origen, son deficiencias respiratorias-masticatorias, porque el niño que no mama tampoco podrá jamás masticar correctamente y, si no mastica, no respira.
Frente al desmedro de la respiración se ocasiona la hiperactividad.
Aparte de una dieta natural, inteligente, no agresiva, se corrige la boca con aparatos fisiológicos y de ortopedia maxilar, de modo que el paciente genere lo que le falta.
Una vez desarrollada la boca, nariz y vías aéreas, la circulación cerebral se normaliza, junto con la demás zonas del cuerpo.
El menor o el adulto vuelve a su cauce correcto, se aquieta, deja de ser un problema en casa, en el colegio o donde sea.
El niño hiperactivo oxigena poco y mal. Siendo la circulación sanguínea centrípeta (desde los extremos hacia el centro) el área de menor circulación en ellos es la zona media cerebral (huesos frontales), llamada zona FRENICA, donde se ve con frecuencia hasta un promontorio que recuerda el cráneo de un nene de cinco meses.
Es una técnica odontológica que actúa a base de aparatos sueltos y flojos, colocados en la boca que incitan y estimulan los reflejos neurológicos provocando el cierre bucal reflejo.
De este modo se restablece la respiración nasal en una proporción muy cercana al 100%, junto a una dieta recuperatoria de mucopolisacáridos: cadenas largas de moléculas de azúcar que se encuentran a lo largo de todo el cuerpo, más la limpieza adecuada del intestino en la primera etapa del tratamiento..
Fuente: SONIA MENDOZA MARBELLA, MALAGA, España