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En una mujer con una dieta saludable, las multivitaminas al final del embarazo podrían ser peligrosas.
Un equipo de investigadores en Gran Bretaña halló que el riesgo de tener un parto prematuro se triplicaba si tomaban las píldoras prenatales en el tercer trimestre de gestación.
"Esos suplementos son de venta libre en Reino Unido y se los promociona como beneficiosos para las futuras mamás", dijo el doctor Nigel Simpson, de la University of Leeds, en Gran Bretaña, y autor principal del estudio.
Pero ciertas debilidades de la investigación impedirían llevarla a la práctica, objetó el doctor James Mills, del U.S. National Institute of Child Health and Human Development al trazar una comparación entre países desarrollados y en desarrollo.
Mientras que algunos estudios en países en desarrollo habían encontrado beneficios de los suplementos prenatales, nunca se estudió demasiado si lo mismo ocurría en los países desarrollados, donde se presume que la mayoría de las mujeres no sufren de baja nutrición.
Para eso, el equipo de Simpson analizó la alimentación y el uso de suplementos en casi 1.300 embarazadas atendidas en Leeds Teaching Hospitals entre 2003 y 2006.
Poco más del 4 por ciento de los bebés pesó menos de 2.500 gramos al nacer, es decir, con bajo peso. Casi la misma cantidad nació prematuro (antes de la semana 37 de embarazo).
El equipo no registró diferencias en cuanto al riesgo de tener un bebé con bajo peso al nacer entre más del 80 por ciento de las embarazadas que ingirieron suplementos y las no usuarias.
De todos modos, alrededor del 30 por ciento de las embarazadas que consumieron multivitaminas en el tercer trimestre resultaron 3 veces más propensas a tener un parto prematuro, tras considerar el tabaquismo, el consumo de alcohol y otros factores importantes.
Una posibilidad, según los autores, es que las interacciones entre distintas vitaminas y minerales inducen una reducción de los nutrientes disponibles para el feto en crecimiento.
Las mujeres evaluadas ya recibían suficiente cantidad de la mayoría de las vitaminas y los minerales a través de los suplementos prenatales en la alimentación, excepto la vitamina D, el hierro, el ácido fólico, el selenio y el yodo, precisó el equipo en British Journal of Obstetrics and Gynecology.
Mills apuntó que desde que Gran Bretaña dejó de recomendar oficialmente el uso prenatal de multivitaminas, las mujeres inglesas que quieren tomarlos deberían ser aquéllas con alto riesgo de complicaciones gestacionales.
A Mills le preocupa también que la relación con la prematuridad haya surgido sólo por azar, dada la gran cantidad de comparaciones realizadas entre distintos resultados de los partos y el consumo de los suplementos.
Por su parte, Simpson afirmó que las embarazadas quizá no necesitan tomar multivitaminas más allá del primer trimestre, que es cuando podrían causar daño.
"Una dieta saludable sería suficiente para las futuras mamás", concluyó.
FUENTE: British Journal of Obstetrics and Gynecology,