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Los perros pueden hallarse sometidos a estrés, ansiedad y ataques de pánico. La manera en que enfrentan a determinadas circunstancias altera su comportamiento.
Los veterinarios hacen hincapié en que es clave su educación para evitar estos inconvenientes; cuando se tornan extraordinarios es menester la contratación de un entrenador.
Los motivos principales más frecuentes que les provoca ansiedad y estrés se detallan a continuación: ruido desmedido, separación de sus dueños, viajes en automóvil u otros vehículos, recibir asistencia médica y vivir en un hogar donde impera el nerviosismo.
Ataques de pánico, ruidos excesivos e inesperados
El rechazo a cohetes y petardos, truenos, tormentas y disparos de armas, les crean ataques de pánico; debido a que son estridencias repentinas y extraordinarias que les producen mucha ansiedad.
Los ruidos excesivos en general no alcanzan a vincularlos con algo conocido y se asustan. Cualquier estímulo auditivo de magnitud les impide controlarse y reaccionar con una conducta apropiada que no los afecte.
Si se aproxima una tormenta, es aconsejable llevarlos previamente a dar un paseo más extenso que el acostumbrado, para que vuelvan más cansados y relajados, lo que ayuda a subir los niveles de serotonina.
Otra medida es crearles un lugar seguro, distraerlos con actividades de su agrado, cerrar puertas y ventanas para amortiguar el ruido y encender la televisión o la radio.
Además, hay que enseñarles conductas instintivas; por ejemplo que muerdan sus juguetes para condicionarlos a no estimular agresividad. Nunca recurrir al castigo.
Fobias innatas, desgaste físico, incapaces de aprendizaje
Algunos autores se refieren a la posibilidad de que alguna causa orgánica y no genética o aprendida, justifique alguna fobia del tipo innata. La hiperacusia podría ser una de ellas, ya que para los canes que oyen demasiado, un agente ruidoso se convierte en desencadenante de miedo por dolor.
Si ellos padecen estrés continuo, su organismo se desgasta y con mayor tendencia a enfermarse porque disminuyen sus defensas; adoptan conductas agresivas y son incapaces de recibir instrucciones puesto que los dominan las emociones.
Separación de sus convivientes habituales
No resisten la ansiedad cuando son separados de sus dueños por un tiempo prolongado, van por una temporada a guarderías -sino reciben un trato cariñoso- y les cuesta quedarse solos muchas horas en el hogar.
Los animales miedosos, o los que han vivido situaciones traumáticas, como el abandono, recrudecen actitudes contraproducentes en soledad.
· Destrozos del mobiliario y ladridos
El estrés en soledad los conduce a destrozar muebles y a emitir ladridos continuos.
Temor a inyecciones o tratamientos
Concurrir al veterinario también les crea cuadros de ansiedad, lo mismo que el temor a lo desconocido.
Los canes asocian al veterinario con sensaciones desagradables y dolorosas, y especialmente ante la inoculación de vacunas e inyecciones diversas.
No es extraño verlos temblar en la sala de espera del consultorio. Necesitan que sus dueños los relajen brindándoles afecto y proporcionándoles una galleta canina.
Los trayectos en auto, avión, tren o barco suponen para algunos perros situaciones estresantes.
En los casos en que se marean, el veterinario es factible que recete un medicamento. Por su parte, los propietarios pueden contribuir a su tranquilidad demostrándose relajados.
El mareo es un muy común en los perros que viajan, sobre todo en los más jóvenes.
Se producen por el movimiento por ausencia de experiencia, una experiencia anterior desfavorable, o por una respuesta física a la ansiedad.
El desequilibrio físico surge por un desacuerdo entre la vista y el oído interno. Cuan más jóvenes son, se ven más sensibles.
Conviene familiarizarlos de a poco, crearle sensaciones positivas, elogiarlos, comunicarles seguridad, y en un coche jugar y abrirles la puerta de tanto en tanto.
Se recomienda que se consiga que los perros estén tranquilos dentro del automóvil con el motor arrancado, aunque parado, o darles de comer varios días con el motor arrancado. Hay que demostrarles que aunque el coche hace ruido no pasa nada. Llevarlos a pasear en principio no más de dos minutos. Bajarlos a un parque. Manejar despacio y sin giros bruscos.
· Como diferenciar una causa de otra
Si los canes vomitan de repente es probable que exista un factor físico; en estos casos, algunos fármacos superan el problema.
Pero normalmente los propensos al vómito aprenden rápidamente que los viajes en coche son poco placenteros, por lo que evidencian señales de ansiedad apenas se dan cuenta de que se introducirán el móvil y vomitan antes de entrar.
Síntomas de ansiedad
· Vamos de va
El estrés ambiental en la familia humana genera en los animales ansiedad o nerviosismo. La razón, según Helena Bat, educadora canina "la tensión en el entorno influye en cómo afrontarán situaciones de estrés.”
En cambio, la serenidad de los dueños pasa a los canes.
Adiestramiento canino Huellas, La Matanza, Buenos Aires