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LOS GRANDES BEBEDORES DEBEN PRIORIZAR
EL CONSUMO DE VITAMINAS Y MINERALES
Es frecuente que los consumidores en exceso de alcohol descuiden los hábitos alimenticios saludables.
Se ha comprobado que muchos de ellos ingieren comida rápida o productos industrializados (envasados, panes, bollos) –de acuerdo a un estudio español- que contienen un alto contenido de grasa, lo cual es contraproducente porque afectan las funciones hepáticas e incrementa el colesterol malo, es decir, provocan y aumentan las mismas consecuencias originadas por las bebidas alcohólicas.
El descuido en la modalidad de comer, entonces, agrega más perjuicios contra la salud de los que ya aporta el alcohol y “pueden actuar de forma sinérgica para producir efectos muy negativos", indicó Miguel A. Martínez-González.
Enfermedades crónicas: diabetes, insuficiencias coronarias, cáncer
La Universidad Autónoma de Madrid concretó una investigación al respecto, disponible en 'Early View' y de próxima publicación en Alcoholism: Clinical & Experimental Research'.
De forma indirecta el habitual consumo de alcohol en cantidad, aún acompañando las comidas, “contribuye a desarrollar varias enfermedades crónicas tales como obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer”, explicó el médico de la casa de estudios madrileña, José Lorenzo Valencia Martín.
Mayor daño: bebidas espirituosas y metabolismo
La investigación descubrió que mayores inconvenientes de orden sanitario son causados por bebidas espirituosas que se asocian a una mínima adherencia a las principales pautas alimenticias, sumadas a las que se beben habitualmente en las comidas.
Se evaluaron ciudadanos españoles acostumbrados a beber de los que se concluyó que padecían consecuencias metabólicas adversas.
Países mediterráneos: menor prevalencia de abstemios
Los hallazgos se extienden a otros países mediterráneos europeos. Los especialistas destacaron que en España estos resultados se aplican a la mayoría de los adultos, debido a la menor prevalencia de abstemios.
Gramos de alcohol
Tras una encuesta telefónica a 12.037 adultos de 18 a 64 años (5.850 hombres y 6.187 mujeres), calificados como representativos en la región de Madrid, se definió como un consumo excesivo de alcohol a una cifra igual o superior a 80 gramos diarios en los hombres y 60 o más gramos en mujeres.
El umbral entre la toma moderada y excesiva fue de 40 gramos por día para el sexo masculino y 24 para el femenino. La alimentación diaria se midió con un recordatorio de 24 horas.
Alcoholismo: problema prioritario, dieta pobre
En el pueblo español el alcoholismo es un problema prioritario."Los grandes bebedores, ya sea con o sin consumo excesivo de alcohol, respondieron que mantenían una pobre adherencia a las recomendaciones de la dieta.
Todo ello, a pesar de que tradicionalmente el alcohol se toma en el almuerzo y la cena, pero “existen corolarios no intencionales que la población en general debe tener en cuenta”, alerta el informe.
De hecho se ha verificado que “especialmente las bebidas espirituosas se vinculan a una dieta pobre en ambos sexos”, declaró Martínez González.
Se ha abandonado en España –agregó el profesional- el hábito de beber vino tinto, en pequeñas cantidades, en las comidas.
Mala alimentación no siempre responde al alcohol
González Martínez añadió “algunos derivaciones negativas atribuidos al alcohol podrían se en realidad las consecuencias de una mala alimentación".
No obstante, "se necesita prestar más atención a la dieta de los bebedores compulsivos”.
Vitaminas y minerales
"No hay que olvidar que el alcohol es adictivo, que reemplaza las calorías de otros alimentos saludables por calorías vacías, es decir, de vitaminas y minerales", admitió.
Patrón de consumo más importante que la cantidad de alcohol
El patrón de consumo es más importante que la cantidad total de alcohol que se bebe.
Este patrón es menos sano cuando se ingiere de tres a cuatro veces al día bebidas alcohólicas o cerveza en grandes cantidades, o cuando se bebe exclusivamente durante los fines de semana.
Por el contrario, un consumo sano puede ser la ingesta de vino tinto en las comidas, no más de un vaso al día para mujeres y dos por día para los hombres, siempre que sea regularmente, sin incurrir en exageraciones, remarcó Martinez.