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Los trabajadores aumentan su productividad en un 32% cuando se involucran con sus decisiones en la organización y diseño de los sitios donde cumplen sus tareas laborales, lo cual, desde ya, aporta beneficios a sus empleadores.
Estas conclusiones corresponden a la Universidad de Exeter (Reino Unido), tras llevar adelante un estudio específico.
Los empleados incómodos en su ambiente rinden menos y no se comprometen demasiado en cuanto se les asigna realizar cotidianamente.
Si ejercen un control, se muestran satisfechos, se identifican con su empresa y actúan con mayor eficiencia, dijo Craig Knight, uno de los autores.
Alex Haslam, otro investigador, sostuvo que las empresas tienen que reconocer la importancia de otorgar algún control a su personal sobre el espacio que ocupan.
Agregó que hay que evitar que un diseño determinado de oficina provoque por ejemplo dolor de espalda. Más aún, los trabajadores necesitan –para su bien y el de la empresa- participar en modificaciones, impulsar iniciativas y hallarse cómodos en el desarrollo de sus respectivas actividades.
Estos resultados fueron producto de una evaluación de dos mil empleados de oficina, sometidos a dos cuestionarios y dos experimentos que vinculaban la eficiencia con el entorno laboral.
Las preguntas apuntaron a conocer cómo se sentían en sus espacios de trabajo y con su empleo en sí; en tanto, se analizó cómo lograban bienestar si eran partícipes de las modificaciones de diseño.
Los expertos observaron una mayor motivación en el empleo mientras se sentían más cómodos en el aspecto físico, situación que los identificaba en mayor medida con la empresa.
Las oficinas, simples y funcionales, adquirieron otro aspecto cuando los empleados pudieron incorporar plantas, cuadros y fotos personales y familiares; estos objetos los hizo sentir partícipes directos del diseño de su área.
Quienes aportaron su individualidad en ambientes ya enriquecidos fueron 17% más productivos que quienes laboraban en oficinas simples.
Pero el mejor resultado fue para los que colaboraron en el diseño, cuya capacidad de trabajo subió un 32%.
Estas conclusiones deberían ejecutar un impacto considerable en empresas de cualquier tamaño, ya que escasos empleadores estiman las consecuencias psicológicas de la organización del espacio.
Poner la atención en las necesidades de los empleados ofrece dos posibilidades: fomenta el bienestar y más rendimiento a un costo mínimo, destacó Haslam.