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“Los pacientes con una alteración renal que requieren diálisis presentan, al mismo tiempo, un riesgo cardiovascular elevado, sin contar que muchos ya tienen una enfermedad cardíaca.
Como consecuencia de la enfermedad crónica, reducen la actividad física entrando en un círculo de deterioro psicofísico al que se asocia frecuentemente la depresión.”
Estos conceptos pertenecen al doctor Felipe Inserta, médico nefrólogo, director médico de los Programas de Salud Renal de Fresenius Medical Care (FME) de la Argentina, que desarrolla programas de actividad fisica durante la diálisis, y Jefe de Nefrología del Instituto de Investigaciones Cardiológicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
La diálisis es un procedimiento utilizado en los pacientes con insuficiencia renal, con el objetivo de retirar los elementos tóxicos, las impurezas y los desechos que se ubican en la sangre, en los casos en que los riñones no cumplen con dicha función.
Dado que la técnica desgasta, muchos especialistas destacan la importancia de complementarla con actividades físicas que, a la vez, ayudan a que el paciente no centre su atención en la desazón y el desaliento.
“El tiempo de diálisis, de tres veces por semana durante cuatro horas y media, es óptimo para hacer ejercicio. Se obtiene la mejoría clínica y psicofísica y los pacientes sienten menos malestar o ansiedad”, adujo Inserta.
En su desarrollo, las personas se ven acompañadas por profesores especializados que los estimulan, mediante una relación personal, que “hasta permite resignificar ese momento a partir de la charla, las bromas y el buen humor”, manifestó Marta Lugo, licenciada en psicología y química y coordinadora de los programas de FME.
“La presencia de un profesional especializado en actividad física, es importante en varios aspectos, mejora la receptividad al tratamiento y transforma la actividad en una iniciativa recreativa. Además, el estímulo y la educación que brinda el profesor, facilita que el paciente haga más actividad en su vida habitual”, consignó Inserta.
“Tendemos a buscar profesionales especializados en discapacidad, porque hay pacientes con brazos inmovilizados, con diabetes o falta de miembros, y esas situaciones requieren los conocimientos de quien determine qué es lo que pueden hacer aún con sus restricciones físicas”, detalló Lugo.